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sábado, 29 de marzo de 2014

Nuestra basílica menor

Tomado de Jus Gentium de El Colombiano 14-03-29


Raúl Emilio Tamayo Gaviria
Una dama veterana llama a su amigo de pelo Blanco y bastón para que le ayude a armar un rompecabezas.

—Es el mejor rompecabezas que he tenido, pero no sé por dónde empezar —le dice la anciana a su amigo, ante una mesa llena de cereal.

—¿Y qué se supone que vamos a armar?

—Pues en la caja hay un tigre pintadio —comenta la vieja.

Vea, mijita —dice el veterano tomando la mano de su amiga—, Vamos a guardar estos corn flakes en su caja y hagamos de cuenta que ya acabamos.

Cuando me llamó el padre Francisco Loaiza a contarme que nuestro templo parroquial será exaltado el próximo 4 de abril a Basílica Menor por decreto dela Santa Sede, brinqué de alegría. La iglesia donde mis abuelos, mis padres y yo recibimos el agua bautismal, y donde fuimos confirmados en la fe, ya será basílica y el padre Francisco será rector de la Basílica Menor de Nuestra Señora de la Asunción de Sopetrán.

No fue un camino fácil. «Roma es eterna y se eterniza», escribí una vez. Es más fácil armar un tigre con hojuelas de maíz. Pero ahora, con el cambio de Diócesis de Santa Rosa a la Arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia y la intervención de su arzobispo, monseñor Orlando Corrales, logramos este anhelo de Sopetrán: la Basílica Menor de la Virgen Morena de Sopetrán.

Esa misma Virgen que un día bajó en España en plena guerra entre cristianos y moros, a liberar a cuatrocientos cristianos que el infante musulmán Alí Maimón pasaría por las armas al día siguiente y que ante el milagro de la Virgen María, que rompió las cadenas de sus prisioneros, se convirtió al cristianismo. Ese mismo cuadro de la Virgen Negra , que un día vino de Santa Fe de Antioquia en procesión, como regalo del fundador de Sopetrán, Francisco Herrera Campuzano, en gratitud por el milagro de la salud de su hija, ahora presidirá la Basílica al lado de su Hijo Divino, el Señor Jesús.

Muchas emociones se nos agrupan en la mente, las tristezas de los funerales de mis abuelos y seres queridos entre las impresionantes columnas y espaciosas naves. También las alegrías de mis tiempos de monaguillo, de cruzado eucarístico, los desfiles con mis maestros a las misas solemnes, don Emilio Bedoya, Rafael y José Luis Muñoz, Alfonso Bustamante, las hermanas carmelitas. Los párrocos Gerardo Martínez, Rafael Vélez, el padre Piedrahíta, Humberto Torres, Jorge Mario Restrepo. Las campanas y el reloj que en las noches de insomnio nos acompañaron cada cuarto de hora recordando al amigo Guillermo García  que tantas veces arreglo el viejo reloj alemán y del cual hizo copias para doce iglesias más. Las bellas torres románicas que desde tantas partes vemos con orgullo, ahora nos recordarán que son torres de basílica.

La visita del señor nuncio apostólico, Ettore Balestrero, y de los señores obispos que nos dieron su voto en la Conferencia y todas las autoridades civiles y militares que nos honrarán con su presencia en Sopetrán, que en el decir del poeta Carlos Mazo es «... tierra de mameyes donde no se cansan los bueyes y hombre es un huracán».

Ñapa. Al escuchar el órgano francés de la Basílica recordemos las voces de Pacho García y Ramón Carrasquilla que retumbaron en ese grandioso templo.

Nota del Editor.  Como dijo Raúl en su columna el suceso que nos alegra será el próximo viernes 4 de abril. Así: El acto cívico se iniciará a las 10:00 a. m. con desfiles de las autoridades civiles militares y eclesiásticas, las instituciones educativas y las diferentes agrupaciones cívicas, culturales y religiosas. La misa concelebrada por el nuncio apostólico, el arzobispo de Santa Fe de Antioquia, el nuevo rector de la basílica y los obispos y sacerdotes visitantes será a las 11.00 a. m. en la Basílica de Nuestra Señora de Sopetrán. El rector de la basílica y el señor alcalde  han extendido la siguiente invitación.




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sábado, 22 de marzo de 2014

Sopetrán 400 años. Fascículo 4

Cuatrocientos años
Darío Sevillano Álvarez
Fascículo cuarto 
Vieira

Los Vieiras, los Vieras o los Beiras son tres formas de un mismo apellido que entre nosotros lo conocemos como Vieira.

En el siglo XIX y hasta mediados del siglo XX, este era uno de los grandes apellidos de la ciudad de Sopetrán y sus miembros eran personajes muy distinguidos y de alta alcurnia, que poseían grandes latifundios destinados a actividades agropecuarias, pero algunos de sus miembros agregaban la actividad comercial y otros la educativa.

Sin lugar a dudas, el personaje más importante de esta familia, fue Don Pedro Viera Gaviria, hijo de Justiniano Vieira Isaza y Zoraida Gaviria Duque, que según decían los pobladores de nuestro terruño, era el hombre más rico de la comarca (entiéndase por comarca, el occidente medio antioqueño).

Este es el escudo de 
los Vieiras de Sopetrán

Es bueno que veamos cómo apareció este apellido,

Los historiadores no se han podido poner de acuerdo sobre el verdadero origen de este apellido; vamos a ver sus tres posibles orígenes:

Unos relatan que nació en el norte de España en la provincia gallega; otros argumentan que nació en Portugal; yo creo es que como la provincia gallega limita por el sur con el norte de Portugal, en la época en que los límites de las dos naciones no existían, el apellido apareció en el norte de la península Ibérica.

Otros historiadores dicen que el apellido nació en Italia, en donde se le reconoce, como unos de los apellidos nobles, pero hay quienes afirman que los de Italia son oriundos de Portugal.

Así es el escudo de los de Italia.

¿Cómo llego el apellido a nuestras tierras?
En el siglo XVIII, llegó a Colombia el Señor Juan Bernardo Vieira, que según los historiadores españoles era hijo de la princesa Vieira de la Casa de Braganza, y en Portugal no le reconocían su linaje, por esa razón, vino a las tierras de América para hacerlo valer; otros historiadores dicen que eran dos hermanos, hijos del rey Carlos I de España y de la princesa de Portugal y cuando quisieron hacerse reconocer, tuvieron que viajar a América y uno de ellos, Juan Bernardo se quedó en Colombia y el otro fijó su residencia en Brasil.

Sea cual fuere el relato, lo importante es saber que los Vieiras, tienen en sus dos linajes sangre real.



Es bueno preguntarse cómo apareció este nombre

La palabra Vieira, es un toponímico, es decir, hace mención de un lugar como un caserío en el municipio de la Cañiza (Pontevedra) y dos poblaciones portuguesas: Vieria de Leiría y Vieria de Minho, pero en sí la palabra viene de un vocablo gallego que traduce ‘venera’ y hace mención de la concha de un caracol que utilizaban los peregrinos de Santiago de Compostela en sus correrías.
Algunos historiadores heraldistas, dicen que la suspensión de la i en algunos lugares se debe a que en gallego, la gramática, suspende la i después de e.
Pero otros afirman que Viera es oriundo de Israel y que traduce ‘diosa de las aguas’.

Este es el escudo de armas 
de esa forma de escribir el apellido.

Yo me atengo al relato de que en gallego, se suspende la i después de e.

Hay un escudo que no publican las casas de heráldica: En campo de plata tiene un solo caracol en color azur.

En el siglo XIII año 1220, en Portugal en la torre de Villa Seca, figuraba Rui Vieira; y en el libro de las reparticiones de Valencia, aparece G. de Vieira, un caballero portugués al servicio del Rey Jaime I de Aragón, en la reconquista de ese reino moro.

Este es un apellido distribuido en las provincias de Pontevedra y Orense, pero su presencia es notable en la comunidad de Madrid y en las provincias de Barcelona y León.

Simón de Vieira fue peón en la compañía del capitán Escalante en la conquista de Tenerife en Islas Canarias, le tocó en reparto una data en Güimar y murió en Gran Canaria en el año 1522.

Por otro lado, Juan de Vieira y Sousa, oriundo de la ciudad de Veracruz, que se desempeñaba como hacendado en Tomares de Sevilla, probó su hidalguía en 1779, ante la sala de los Hijosdalgo de la Real Cancillería de Granada.

Esta fue la casa de Don Pedro Vieira Gaviria 
en la calle real o Uribe Uribe.

En la actualidad este linaje en España cuenta con 3770 personas que lo llevan en su primer apellido y 3062 en el segundo.

En términos generales, el linaje está esparcido en Portugal, al norte de Porto y tiene algunos miembros en Galicia y Sevilla de España; en Italia, también tiene algunos miembros; y según se ve en internet, hay Vieiras en algunas repúblicas de América.

En Puerto Rico hay algunos Vieiras, y según mis investigaciones, son personas de clases media, media alta y algunos de ellos son adinerados.

Ahora veamos las bondades que este linaje regaló al pueblo sopetranero:

La primera y más importantes es el rocecito de sangre real que nos trajo en sus dos líneas, porque equivale a decir, que en nuestras tierras vivieron descendientes directos de las coronas de España y Portugal; a mí esta circunstancia me parece de mucho caché, como se diría en términos un poco altaneros, porque eso nos pone a la altura de muchas ciudades españolas y portuguesas, en donde han vivido miembros de familias reales.

Detalle de la puerta de entrada 
a la casa de Don Pedro Vieira.

Es bueno contarles que hubo una familia de este linaje, don Jesús María Vieira y doña Rita Vieira, que se desempeñaban como buenos comerciantes en nuestra plaza de Bolívar lo cuento porque tuve la fortuna de ser amigo muy cercano de ellos y don Jesús manejaba fincas ganaderas muy bien montadas como la Isleta en jurisdicción de las veredas del Pomar y Santa Bárbara; conozco esta finca y les puedo decir que empieza en piso térmico cálido y termina en alturas de 2.800 metros sobre el nivel del mar y en ella nace nuestra quebrada La Yuná.


Pero si recordamos a Don Pedro Vieira, todos los grandes hatos ganaderos le pertenecían y él contaba con muy buen humor que no sabía cuánto ganado tenía, porque era imposible contarlo y además, como sus fincas eran tan grades y tenían bosques espesos, una hembra que se perdía y la daban por muerta, a los años aparecía con dos o tres crías.

Don Pedro se casó con doña Clementina Gaviria Villa, más conocida como doña Tina, una ilustre matrona de este linaje en Sopetrán y de ese matrimonio, nacieron Félix y Alicia; el primero fue propietario de grandes extensiones de hatos ganaderos, a orillas del río Cauca y de la quebrada Juan García en Liborina, Alicia todavía vive en la ciudad de Medellín.

Doña Clementina era una buena señora, que se dedicaba a colaborar con los asuntos de la Religión y con algunas obras cívicas.


Es de mucha importancia decir que a lo largo de mis idas y venidas a las casas de estos personajes, observaba que eran muy dados a hacer obras de caridad y siempre ponían su atención en aquellas familias pobres, a las que llamaban pobres vergonzantes, porque eran personas que no habían nacido para la mendicidad y preferían aguantar sus tragedias que dedicarse a pedir.

Es muy importante decir que como los grandes latifundios de don Pedro, ocupaban las tierras de El Rodeo y Córdoba, para mantenerlos en forma, él daba trabajo honrado y estable a muchos sopetraneros, padres cabezas de familia y a veces les prestaba tierras a la cuarta, es decir: las cosechas que producen, se reparten una cuarta parte para el dueño de las tierras y tres cuartas partes para los que las cultivan y con estas cosechas, ellos mantenían en orden sus despensas.


También este ilustre señor, sostenía el negocio de la leche, en el casco urbano, que se vendía a precios muy baratos y lógico sin el proceso de pasteurización.

Es bueno hablar de tres ilustres damas que llevaban este apellido con mucho honor, eran: doña Dolores Vieira, doña Laura Vieira y doña Lucrecia Vieira; la primera era soltera y tenía en la calle del caño, una verdadera finca, pues en su casa encerraban los terneros por las tardes y en las mañanas ordeñaban las vacas y ella vendía la leche por puchas, medias puchas y chicas; las otras dos fueron casadas con dos ilustres miembros de la familia Gaviria.

Pero dada la circunstancia de la sangre real de esta familia, sus miembros eran personas muy bien presentadas y las mujeres, en especial, eran muy bonitas.

Estos miembros del linaje Vieira, eran muy generosos con la Iglesia Católica y siempre regalaban sus mejores ganados en las ofrendas de Semana Santa y Corpus Christi, para las obras parroquiales.



Sopetrán, 5 de marzo del 2014.

Darío Sevillano Álvarez

Por una cordial atención del abogado Rubén Darío Barrientos y del padre jesuita Marcos Castaño Arbeláez nos ha llegado esta nota acerca del padre Justiniano Vieira Gaviria, hermano de Pedro Vieira Gaviria de quien hablamos en la historia de los Vieiras. Por esa razón añado esta semblanza cedida, como ya dije, por los padres de la Compañía de Jesús y que nos da un ejemplo de vida. Nota del editor.

Padre Justiniano Vieira Gaviria
9 de julio de 1891-22 de octubre de 1983

El padre Vieira nació en Belmíra (Antioquia) el 9 de julio de 1891 donde sus padres tenían una finca. Fueron sus padres Justiniano Vieira Isaza y Zoraida Gaviria Duque.

Sus primeros años transcurrieron en contacto con las labores del campo, lo que sirvió mucho en sus administraciones futuras. En Sopetrán cursó la educación primaria, y después marchó a Medellín para estudiar el bachillerato en el Colegio de San Ignacio. Su vivienda allí fue la casa de su tía materna, Isabel Gaviria Duque, esposa del presidente Carlos E. Restrepo.

Sin terminar el bachillerato, ingresó a la Compañía de Jesús el 7 de septiembre de 1909 en el Noviciado de Chapinero en Bogotá. Después de los estudios de humanidades fue destinado ai Colegio de San Bartolomé, Sección de la Merced como subprefecto y profesor de Castellano y de historia Patria a partir de 1915.

A mediados de 1916 viajó a España para estudiar Filosofía en el Colegio Máximo de Oña y regresó a la patria para completar el magisterio en el Colegio de San Bartolomé de Bogotá en donde desempeñó el cargo de subprefecto y Profesor de Latín e Historia.

En julio de 1921, volvió a España y en el Colegio Máximo de Oña se dedica a estudiar Teología, y recibió la ordenación sacerdotal el 24 de julio de 1924.

Retornó a Colombia para la Tercera Probación que practicó en la Casa de Chapinero de 1925 a 1926, donde fue simultáneamente ayudante del Maestro de Novicios.

En julio de 1926 fue destinado a la Escuela Apostólica de San Pedro Claver, en Madrid (Cundinamarca) con los cargos de ministro, ecónomo y prefecto de alumnos. En enero de 1927 dispuso el traslado a la nueva sede campestre de Albán, donde, según su testimonio, habrían de transcurrir los años más felices y fecundos de su vida apostólica, en la formación de muchos jóvenes a los que que ayudó a preparar para la Compañía de Jesús, uno de los cuaies añora esos amables tiempos con estas palabras:

«El recuerdo del P. Justiniano es algo que nunca se borrará de la memoria de los que han vivido en la Escuela Apostólica en esos ocho años (1926—1934), en donde colaboró sucesivamente con el fundador de la Apostólica, padre Luis Fernández y su primer rector, padre Germán Mejía. Contribuyó a crear el espíritu de familia, característico de Nazaret, para la formación integral de los futuros jesuitas, en el aspecto académico con sus activas clases de Lenguas y de Matemáticas y la promoción del deporte: fueron célebres los equipos de fútbol el Mejía y el Vieira. El padre Justiniano organizaba paseos en la hermosa naturaleza circundante, yendo también a las haciendas de los amigos de la Apostólica para gozar de sus piscinas y de sus atenciones. Un elemento de formación lo constituía el trabajo colectivo para disponer campos de deporte o para librar de helechos los potreros. La paternal creatividad del padre Vieira lo hacía trajinar por el comercio de Bogotá para premiar las competencias de los deportistas o alegrar las fiestas hogareñas, especialmente la Nochebuena, de mucho colorido en Nazaret. La bien montada finca le recordaba sus primeros años en Belmira».

Añorando la vida de campo en familia, donde dejaba una capacidad instalada de formación para el apostolado, pasó en 1934 como ecónomo de Provincia, conservando y promoviendo el patrimonio de la juventud Jesuítica. En 1941 fue nombrado como superior de la Residencia de Manizales, hasta 1946, animando con su activo ejemplo los ministerios sacerdotales de ejercicios, predicación y de culto en nuestra Iglesia de San José.

Los años de 1946 a 1947 fue vicerrector dei Colegio de San Francisco Javier en Pasto, y luego fue destinado a Cartagena, como superior de la Residencia y Santuario de San Pedro Claver, donde permaneció hasta 1953, cuando fue nombrado ministro y ecónomo de la Casa de Probación de Santa Rosa de Viterbo.

En 1956 inició la última etapa de su vida en la Residencia de San Ignacio, de Medellín, entregado a promover la devoción al Sagrado Corazón de Jesús dirigiendo el Apostolado de la Oración y animándolo con el dinámico Boletín en el que mensualmente explicaba las intenciones recomendadas por el papa, dando cuenta de los queridos difuntos. Durante todo este tiempo, casi hasta la muerte, organizó la magna procesión de homenaje al Corazón de Cristo que en sus últimos años se convirtió y dinamizó con la imagen de Marcha de la Fe y del Amor. Enciende el fervor de los fieles en el último domingo de junio ya cuenta más de una centuria.

Al finalizar la década del setenta, su sólida contextura orgánica, se fue minando por la acentuación de una enfermedad circulatoria, y pasó los últimos años en ía Enfermería del Colegio de San Ignacio de Medellín, sufriendo con entereza la amputación de una pierna, por gangrena.

Todos los visitantes, hermanos y allegados, como lo prescribe San Ignacio «Fueron edificados del ejemplo de su paciencia y fortaleza, con fe viva, esperanza y amor de los bienes eternos que nos mereció y adquirió Cristo con los trabajos... de su vida temporal vida y muerte» aceptando todo con alegría comunicativa, como preparación para su hora suprema llegada el 22 de octubre de 1983 a los 91 años de su edad, 74 de Jesuita y dentro del año en que habría de cumplir las Bodas de oro Sacerdotales.


Laus Deo Virginique Matri

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domingo, 9 de marzo de 2014

Plural de los apellidos




¿Por qué el blog Los Gavirias de Sopetrán usa los apellidos en plural si todo el mundo los usa en singular aunque sean varios?
Gabriel Escobar Gaviria
Uno de los Gavirias de Sopetrán



Esta pregunta nos surge ahora que estamos tratando las familias de Sopetrán, historia en la que tenemos que hablar de los apellidos.

Veamos unos documentos importantes:

Gramática de la Lengua Castellana compuesta
por la Real Academia Española. MDCCLXXI
1. Estos cinco rengloncitos es todo lo que nos dice la Real Academia en su primera Gramatica oficial respecto al plural de los nombres propios:

«No, pero sí».

No se hace académicamente, pero familiarmente se hace.

Evidentemente hay una contradicción pues se aprueba lo prohibido. Y más cuando el «familiarmente» se puede aplicar a cualquier familia del mundo hispano. Y es de mera lógica que si aquí hay un Pedro y allí hay otro, son dos los Pedros existentes. No se ve razón morfológica alguna para que la ese no sea agregada. Además de eso, habla de los nombres de pila, pero nada dice de los apellidos. 

Algo de esta teoría volverá a aparecer.

2. En 1847 aparece la Gramatica de Andrés Bello (venezolano) que al respecto trae los siguientes apartados en los que pongo en negrilla lo relacionado con los apellidos:

«111. 3.ª Los acabados en consonante añaden esabad, abades; útil, útiles; holgazán, holgazanes; flor, flores; mártir, mártires; raíz, raíces. El plural fraques de frac no es una excepción, porque en todas las inflexiones se atiende, por regla general, a los sonidos, no a las letras que los representan, y para conservar el sonido que tiene la c en frac es necesario convertir esta letra en qu. La mutación de z en c es de mera ortografía.

»Las excepciones verdaderas que sufre más frecuentemente la regla tercera, son éstas:

[...]

»114. 3.ª Forman el plural como el singular los en s no agudos, como el martes, los martes; el paréntesis, los paréntesis; regla que siguen también los no agudos en x, como el fénixy los apellidos en z que no llevan acentuada la última vocal, como el señor González, los señores González.

»1154.ª Los apellidos extranjeros que conservan su forma nativa, no varían en el plural: los Canning, los Washington; a menos que su terminación sea de las familiares al castellano, y que los pronunciemos como si fueran palabras castellanas: los Racines, los Newtónes.

[...]

»Hay ciertos nombres compuestos en que la formación del plural está sujeta a reglas especiales

[...]

»119. 2.ª Los compuestos de dos nombres en singular, que no han padecido alteración, y de los cuales el uno es sustantivo y el otro un adjetivo o sustantivo adjetivado que modifica al primero, forman su plural con los plurales de ambos simples, como casaquinta, casasquintas; ricohombre, ricoshombres; pero padrenuestro hace padrenuestros; vanagloria, vanaglorias; barbacana, barbacanas; montepío, montepíosExceptúanse asimismo de esta regla los apellidos de familia, como los Montenegros, los Villarreales».

Analicemos estos cuatro parágrafos de la gramática de don Andrés de Jesús María y José Bello López.

El § 111 es la tercera de tres reglas establecidas para la formación de los plurales de los sustantivos según de su terminación. De esta regla tercera y de las dos anteriores que no copio para no alargar este documento no se exceptúan los apellidos ni se da una regla aparte para ellos. Si tenemos en cuenta que don Andrés Bello escribió su Gramática para los hispanoamericanos, podemos deducir que el español americano no contemplaba la norma de que los apellidos no tuvieran plural, las anotaciones siguientes nos darán la razón de lo que acabo de decir

El signo § significa «parágrafo» o «párrafo» y se consigue en el teclado presionando la tecla «alt» mientras n se teclean las teclas de 21, teniendo en cuenta que la señalización de «bloq num» esté encendida. Si son dos significan «parágrafos» o «párrafos».

El § 114 nos muestra la tercera excepción a la formación del plural en aquellas palabras no agudas terminadas en ese y añade que los apellidos que terminan en zeta y no son palabras agudas participan de esta anomalía. Por primera vez nos dice don Andrés que los apellidos tienen plural: sin necesidad decirlo como una regla, dice que los que terminen en zeta hacen el plural (no dice que no tienen plural) como el singular. Esto da a entender que los demás forman plural según las normas generales de las palabras. El apellido Vargas, por ejemplo, hace el plural como el singular, «los Vargas», siguiendo la norma de las palabras no agudas terminadas en ese.

De igual manera, el § 115 nos dice que  los apellidos extranjeros son invariables en el plural, no que no tienen plural.

Por último, el § 119 que trata el plural de palabras compuestas en las que uno de los componentes es sustantivo y el otro puede ser sustantivo o adjetivo, en los que unas veces se pluralizan ambos componentes y otras sólo el último, dice que en el caso de los apellidos, sólo se pluraliza el último como «los Montenegros» y «los Villanuevas». Esta aclaración no debió ser necesaria por cuanto cuando una palabra como Montenegro se usa como apellido deja de ser una palabra compuesta porque pierde todo su significado. Mi apellido Escobar en el Diccionario es un verbo y un sustantivo, pero cuando sigue después de mi nombre de pila deja de tener esos significados para convertirse en mi apellido.

En mi Blog de don Abel daré una explicación adicional a los plurales de estas palabras, no lo hago aquí por no ser parte de la discusión de los plurales de los apellidos.

La Gramatica de Andrés Bello tuvo tres aportes póstumos importantes: dos de don José Rufino Cuervo Urisarri (1844-1911), filólogo, humanista y erudito bogotano, una en 1874 y otra en 1881, y otra de Niceto Alcalá-Zamora y Torres (1877-1949), primer presidente de la Segunda República Española (1931-1933), en 1945. Ninguno de estos dos autores (uno americano y otro español) no se ocuparon de los plurales de los apellidos, lo que da a entender que en ese aspecto ya no había objeción al respecto en España o que por la corta estadía en Argentina del presidente destituido y exiliado habría asimilado como normal ese uso en América

Me inclino a pensar que fue la primera causa por lo que vamos a ver en seguida:


La Gramática de don Andrés Bello con las Notas de don Rufino y las observaciones del presidente Niceto fueron editadas en 1945 por Editorial Sopena Argentina en bajo la dirección y derechos de a autor por las observaciones reservados a don Niceto. Fue texto en nuestra patria de la materia de español que debía darse en el último año de bachillerato, donde ya no se estudiaban nociones elementales graduales como eran las de G. M. Bruño. Yo tuve que cursar esa materia en 1964 y el libro de donde estoy tomando estas notas es el de entonces. Desconozco las razones por las que el texto no era el de la Real Acdemia (edición de 1931) e igualmente desconozco esa edición (puede que algún día la encuentre).


3. En la década del 70 la Real Academia Española determina que su Gramática (1931) está obsoleta y decide cambiarla. La Comisión de Gramática de la Institución da a la luz en 1973 su Esbozo de una nueva gramática de la lengua española. Ese esbozo resultó tan bueno que, aunque advierte a manera de prólogo y en caracteres resaltados, que carece de toda validez informativa, fue prácticamente la Gramática oficial hasta la aparición de la Gramática 2009, una sola edición con reimpresiones cada uno o dos años.



Y hasta se vendió en edición de lujo.




Estas tres fotografías de las páginas 188 y 189 del Esbozo me dan pie para lo que mencioné antes de que los españoles habían entrado por el camino de Bello de que los plurales de los apellidos fueran una cosa normal y necesaria. Como ven en el Esbozo (hecho en España por españoles) apenas si se menciona la singularidad de los  apellidos dejando como norma la pluralidad con las excepciones ya anotadas. Observemos que en la segunda fotografía a partir del segundo renglón dice que a los artistas del siglo XIX y a los del XX se les nombraba en singular (morfema cero) cuando se trataba de plural, y más adelante llama «impropiedad» a esa costumbre (me mantengo de acuerdo en que se trata de una impropiedad).

4. Fue a finales de la última década del siglo pasado cuando la Asociación de Academias de la Lengua Española, con sede en Madrid se pellizco y dándose cuenta de que se habían quedado durante dos décadas y media en un esbozo que carecía de validez, pero que fungía como documento oficial y se pusieron a trabajar en una Gramática panhispánica aprobada en Medellín en 2007, (por lo cual lleva el nombre de Gramática de Medellín), pero la terminaron y la sacaron al comercio en diciembre de 2009.


Fueron casi cuatro décadas desde que el Esbozo calificó como «impropiedad» el uso del singular como plural por lo que la impropiedad fue avanzando hasta que reblandeció los cerebros de los estudiosos que al redactar la Gramática de Medellín le volvieron a dar vía libre a la impropiedad con conceptos como estos:

Los nombres propios no significan nada: rosa es una flor, pero doña Rosa no tiene significado, §§ 3.6a y 12.7a. ¿Cómo que no? Doña rosa la que hace las empanadas es diferente de doña Rosa la que trae el periódico son dos Rosas distintas de la misma forma que una rosa blanca y una rosa roja son dos rosas distintas. Sin embargo reconoce que el uso se ha dado el lujo de imponer tales plurales. Es decir, volvimos al «no, pero sí» de la primera gramática, incluso el §3.6b normatiza para los nombres compuestos.

Los §§ entre el 3.6g y el 3.6l repiten lo que ya dijimos de la gramática de Andres Bello y del Esbozo, lo cual me da ánimo académico para seguir luchando en contra de lo que el esbozo llama «impropiedad» y en la Gramática de Medellín se llama «alternancia»

Envigado 9 de marzo de 2014

miércoles, 26 de febrero de 2014

Sopetrán, 400 años. Fascículo 3

Cuatrocientos años
Darío Sevillano Álvarez
Fascículo 3
Los linajes que nos acompañan

Para que todos disfruten las bondades de los apellidos ilustres que nos regalaron lo que hoy somos, después de muchas consultas con internet en las mejores páginas de la heráldica de apellidos, en muchos libros de heráldica de apellidos antioqueños y en unos documentos muy importantes que publicó El Colombiano de Medellín, les voy a narrar paso a paso algunos de esos importantes linajes que formaron nuestra raza y cuáles fueron las bondades de esa herencia genética en nuestras el de costumbres.
No es una preferencia especial o una estravagancia, que vaya a empezar por el apellido Álvarez, sino que los voy a escribir en orden alfabético, hoy vamos a empezar con mi segundo apellido.



Álvarez

Como ven, es un patronímico, es decir derivado del nombre del padre, pero se cree que el primer Álvarez, fue el capitán Alvar, un personaje legendario, que acompañó al Mío Cid en todas sus correrías.

Este apellido está ampliamente difundido en España, Iberoamérica y otros países del nuevo mundo y según los heraldistas, no tiene un origen único, porque son varias las familias que aparecieron en España con este linaje.

Se cree que los más linajudos, por su antigüedad, son los Álvarez de Asturias, que pertenecían al Concejo de Nava una parroquia llamada: Cangas de Onís.


Como ya lo dije, hay varios escudos de armas de esta familia.

Álvarez viene de dos vocablos: «All» que significa ‘todo’ y «Wars» que significa ‘sabio’. ‘Todo sabio’.

A estos Álvarez les pueden seguir en dinastía los de León, que luego se dispersaron por Ruanes, Trujillo y Plasencia en Cáceres.
Como consecuencia de la cantidad de casas de Álvarez, sus escudos de armas son muy variados y muy bonitos, pero como este no es un curso de heráldica de apellidos, voy a mostrar el con que más me identifico, que es el jaquelado de quince piezas, ocho de color gules y siete de veros, que pertenece a los Álvarez de Sevilla. Claro está que quiero que conozcan algunos de las otras casas
Ahora veamos la herencia genética y las costumbres que este linaje nos regaló:


Los Álvarez fueron responsables de abrir haciendas ganaderas por aquello de que Fernando Álvarez fue el que introdujo el ganado vacuno a nuestras tierras en el año de 1541.

Dicen los historiadores que compró un buen hato ganadero en Isla margarita de Venezuela, y lo trajo con mucha paciencia, por tierra, imagínense las peripecias de ese viaje y experimentó con ellos en varios municipios antioqueños.

También abrieron minas en todos aquellos lugares que la geología lo permitía y con base en eso, montaron talleres de fundiciones de metales.


Los Álvarez se metieron de lleno en las ciencias y hubo miembros tan destacados en algunas de ellas como en medicina, Emilio Álvarez que fue un ilustre médico y dirigió una corporación médica en la república de El Salvador; fue profesor de medicina y cirugía en la universidad de Antioquia.

En arquitectura se distinguió Manuel José Álvarez Carrasquilla, que se convirtió en profesor de artes y fue un gran arquitecto; con sus conocimientos trazó muchas calles de Medellín, como Bolivia y Argentina; recogió las aguas de Piedras Blancas; y le dio un acueducto a la ciudad; trazó algunos barrios de la ciudad, fundó el barrio Robledo; influyó notablemente en la fundación de la Empresa de Energía; y dio inicio al traslado de la feria de Itagüí a Medellín.

Otro fue un distinguido profesor de matemáticas.

Los Álvarez, fueron los reconquistadores de la ciudad de Córdoba en Andalucía, cuando San Fernando llegó con 200 soldados para liberar la ciudad del régimen de los moros en el año de 1248.

Los Álvarez de Sopetrán posiblemente descendemos de Rodrigo Álvarez, un importante ciudadano de Sevilla en Andalucía, que se desempeñaba como un gran líder y era muy acaudalado.


Hubo un primer Álvarez en Talavera de la Reina y de él descienden los de Andalucía y por extensión los colombianos.

En términos generales los Álvarez son emprendedores; buenos científicos; echados para adelante y hacen lo imposible por sacar adelante sus ideas y empresas.


Sopetrán, 11 de febrero del 2014.


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sábado, 22 de febrero de 2014

Sopetrán, 400 años. Fascículo 2

Cuatrocientos años
Darío Sevillano Álvarez
Fascículo 2

El peregrinaje de nuestra etnia a través de los cuatrocientos años que tenemos ha sido una ardua labor de titanes, por caminos enroscados y llenos de desfiladeros, por escarpadas montañas y cañones angostos, recorridos en busca de la fortuna y un buen porvenir para sus hijos, montando ranchos a orillas de quebradas o playas llenas de oro, con fogones de tres piedras y techos de guadua pisada, en los que nacían quince y veinte hijos, cada uno con su pan bajo los brazos.
D. S. A.

Ahora, cuando se va a presentar el cuarto centenario de la fundación de nuestra ciudad, una de las primeras poblaciones fundadas en tierra firme por los españoles, ciudad que en sus albores se llamó: Viceparroquia de Nuestra Señora del Saladito de Córdoba y que hoy lleva el nombre de Sopetrán, en reconocimiento a Nuestra Señora de Sopetrán o Virgen sobre piedras, de la Villa de Hita en España, hoy Torre del Burgo, a cuarenta y cinco kilómetros al noreste de Madrid, me parece oportuno aprovechar esa circunstancia histórica, para hacer un recuento de las razas puras que intervinieron en la configuración de nuestra etnia y de las distintas castas, que surgieron a raíz de los encuentros genéticos entre ellas, porque para nosotros es muy importante interpretar la cultura regional y demostrar su vinculación con el medio social, con el territorio, con sus habitantes y con sus instituciones.



¿Cómo está configurada nuestra etnia?

Aunque los nativos de estas tierras, los indios guamas o guacas, fueron exterminados por el virrey Solís Folk de Cardona, en el año de 1757. No podemos olvidar la importante circunstancia de que nuestros aborígenes y los negros de África, convivieron con los españoles y los extranjeros que estaban poblando nuestras tierras, por espacio de 141 años y en esta convivencia, generaron un gran mestizaje que favoreció nuestra etnia, porque ellos pertenecían a dos civilizaciones puras y esto en genética produce el milagro de humanos fortalecidos, con las bondades de las tres razas que intervinieron.


Veamos en un gráfico, cómo es eso de la fusión de razas en nuestro municipio y tratemos de entender cada uno de esos términos para que podamos llegar a la descripción perfecta de nuestras gentes, que son joviales, inteligentes, alegres, identificados con todas las ramas del saber humano, astutos, con ejemplares muy puros de sus castas y con una serie de cualidades propias de etnias bien fortalecidas genéticamente.


Estas fueron las castas que produjo el mestizaje en Sopetrán:
americano con negro, zambo; americano con blanco, mestizo; mestizo con blanco, castizo; castizo con blanco:, casi blanco; negro con blanco: mulato; mulato con blanco, cuarterón; cuarterón con blanco, ochavón.

No hablo de lo que hubiera producido la unión de blanco con zambo, porque ese, era un crimen muy grande para la Santa Inquisición y hay de aquel que se atreviera a hacerlo; estoy seguro de que hubo muchos casos de estos encuentros, pero como la historia casi siempre se ha escrito en forma sesgada nunca sabremos de ellos.


Principales castas que se produjeron en el departamento de Antioquia:

De español e indígena – mestizo.
De Indio con negra – zambo.
De negro con zamba – zambo prieto.
De blanco con negra – mulato.
De mulata con blanco – morisco.
De español con morisca – albino.
De albino con blanco – saltatrás.
De indio con mestizo - coyote.
De blanco con coyote – harnizo.
De coyote con indio – chamizo.
De chino con india – cambujo.
De cambujo con india – tente en el aire.
De tente en el aire con china - no te entiendo.
De mulato con tente en el aire – albarazado.

Es bueno que busquen en sus diccionarios todos estos términos, para que puedan entender mejor el tema que estoy tratando.
A continuación les muestro en un gráfico las tres razas puras y las tres primeras castas:


Si notaron, cuando las castas se van mezclando, mientras más puras, mejores individuos nacen, como es la de los casi blancos, este fue uno de los casos de genética, que más se dio en la conformación de nuestra etnia y esos parámetros son los que rigen la sociedad de hoy.

Es bueno traer a la memoria, que el día 22 de Febrero del año 2016, vamos a cumplir los cuatrocientos años de fundados y este acontecimiento se puede mirar históricamente, como el nacimiento de nuestra raza, de donde proviene la inmensa muchedumbre, que en la actualidad habita casi todo el departamento de Antioquia y que repercute con mucha fortaleza en la república y tal vez en todo el planeta, porque cada que vamos a cualquier lugar de la tierra, nos encontramos con sopetraneros ilustres que viven cómodamente en esos lugares; otro ejemplo de lo que afirmo, es que nuestro Blogger, tiene visitantes en todos los continentes, circunstancia que muestra la pujanza de nuestra raza, porque estoy convencido que esos visitantes, son buenos sopetraneros.


Tomo esta cita de un periódico muy prestigioso, para que vean que lo que sostengo, es una realidad:

«Doscientos años después de la limitada independencia de Antioquia, vale preguntarse: ¿Existe una raza antioqueña? No es fácil negar un dogma civil con el cual comulgamos dos siglos y que sigue permeando nuestros imaginarios de identidad. Desde el conquistador peninsular hasta el mestizo triétnico de hoy, pasando por el criollo esclavista, se sacraliza una raza supuestamente blanca y pura, y no es otra que la española —una sangre con genes de iberos, moros, judíos, romanos, cartagineses, celtas, galos, fenicios, gitanos, bárbaros—, y encima, de negros e indios».

Nos podríamos preguntar como un ilustre rector de la universidad de Antioquia:

«¿De dónde salió este ejemplar de humanidad, laborioso y fugaz, tenaz y aventurero, altivo y apasionado, fiel amador de su terruño y de su casa, individualista y rutinario, previsor y traficante, emprendedor y tesonero? ¿En qué raro crisol se fundieron los genes de la especie que a través de cuatro siglos, producen hoy un tipo inconfundible, en que se amoldan aquellas virtudes, a veces contrapuestas y que visto en conjunto, parece una raza especial y vigorosa, en el abigarrado cruzamiento biológico de la América hispana?».


No es gratuito, que en alguno de mis escritos dije hace unos treinta años: «La etnia sopetranera es el producto de diez y seis civilizaciones de la tierra: Iberos, celtas, celtíberos, godos, visigodos, romanos, griegos, cartagineses, asirios, caldeos, nilóticos, bantúes, bosquimanos, pigmeos, melanesios y polinesios; esta fina fusión de civilizaciones, es la que hace la pujante raza sopetranera».
El peregrinaje de nuestra etnia a través de los cuatrocientos años que tenemos ha sido una ardua labor de titanes, por caminos enroscados y llenos de desfiladeros, por escarpadas montañas y cañones angostos, recorridos en busca de la fortuna y un buen porvenir para sus hijos, montando ranchos a orillas de quebradas o playas llenas de oro, con fogones de tres piedras y techos de guadua pisada, en los que nacían quince y veinte hijos, cada uno con su pan bajo los brazos.


Invoquemos pues, los nombres de: Francisco Herrera Campuzano, José Barón de Chávez, José Ignacio Tabares, Doña María de Quezada, José María Villa, Vespasiano Peláez, Alfonso Góez, Abundio Posada, Jorge Restrepo Molina, Carlos Mazo Argüelles, Germán Villa Gaviria, Luciano Carvalho, Heliodoro Rodríguez, Atanasio Girardot, Ramón Carrasquilla, Anacleto Velázquez, Tomás María Zapata, Francisco Medina Pérez, César Villa Gaviria, Iván Cadavid Gutiérrez, Carlos González Gaviria, Horacio Muñoz Suescún, Jorge Rodríguez Villa, Justiniano Vieira, Raúl Zapata, Carlos Muñoz, Jesús María Muñoz, Teodomiro Villa, Benjamín Trespalacios y muchos otros más, sopetraneros destacados y en tan ilustre compañía, penetremos en nuestro pasado, lleno audacias, fatigas, tenacidad, alegrías, amarguras y aventuras, pero con la mejor disposición para salir adelante, en nuestro largo caminar por esta tierra.


La primera salvedad que debemos hacer es, Sopetrán no fue la primera ciudad fundada en tierra firme por los españoles, porque le antecedieron Santa María la Antigua del Darién, San Sebastián de Urabá, Santa Fe de Antioquia, de la que los relatos históricos dicen que cuando fue fundada, llegaron a ella unos ochenta pobladores hispánicos, fuera de algunos americanos, ya cristianizados y unos cuantos negros de servicio, como se les decía a los esclavos para aquellas épocas, que habían sido traídos por Diego Badillo y Luis Bernal de Cartagena de Indias.

Las Crónicas de Indias, no mencionan, en estas primeras expediciones, la llegada de mujeres blancas españolas, lo que nos hace pensar que en ese momento empezó el mestizaje con mujeres americanas, que no eran esquivas y muy bien plantadas, como lo afirman los cronistas de la época en sus escritos: «Eran de buen cuerpo y bien dispuestas».

Álvaro Restrepo, un buen historiador antioqueño afirma que hasta el año de 1600, no hay noticias, ni indicio alguno, de inmigración de mujeres españolas, al departamento de Antioquia, porque el Mariscal Robledo a su regreso de España, en el año de 1545, cuando llegó con los títulos de Teniente Gobernador de Antioquia, Arma, Anserma y Cartago, arribó a Cartagena de Indias con su esposa, pero la radicó en el Corralito de Piedras y se vino a buscar la muerte a garrote, que le esperaba en la Loma de Pozo, hoy Pácora, en manos del Adelantado Sebastián de Belalcazar, por querer arrebatarle sus conquistas.


Entonces se realizó el milagro de que la sangre guerrera de nuestros conquistadores se mezclara con la de los nutabes, guamas o guacas, los catíos, los tahamíes y los caribes, para producir la mejor de las razas: El mestizaje de América.
Es bueno traer a la memoria, que al finalizar el Siglo XVI, el departamento de Antioquia solo tenía unos 600 españoles y los mestizos llegaban a 8.000, esta población estaba distribuida en las ciudades de: Santa Fe de Antioquia, Sopetrán, San Jerónimo, San Martín de Cáceres, Zaragoza y en pequeños grupos mineros a orillas de los grandes ríos.


Hasta el año de 1550, la conquista fue un fracaso por las continuas peleas entre los conquistadores y por las disputas entre ellos para poseer las tierras conquistadas, pero después de la muerte de Robledo, centraron su atención en exterminar los americanos (indios), todos los caciques de nuestros antepasados fueron matados con crueldad, como Zuburuco, que se lo comieron unos perros bravos, entrenados en España, por orden del rey, para apoderarse de sus tierras, que comprendían los territorios de Peque, Sabanalarga, Sopetrán, San Jerónimo y Ebéjico.

Casi siempre mentamos con mucho orgullo el nombre de: Gaspar de Rodas, que fue uno de los primeros gobernantes de Antioquia, pero yo le tengo cierto desdén, porque fue el que más americanos y caciques mató.

Era tan dura la pelea entre los conquistadores por poseer las riquezas de nuestras queridas tierras que Santa Fe de Antioquia cambió de dueños cinco veces, entre los años 1541 y 1546.

Los nativos perdieron la pelea, por la tecnología de punta que manejaban los conquistadores, pero lucharon por sus posesiones, unos 30 años que fueron muy negros para los españoles, en los cuales perdieron a muchos de sus soldados.

Para el año de 1575, los caciques de nuestras gentes, habían sido exterminados por completo y los americanos que quedaban, sin unas directivas estables y sin fuerzas, se dispersaron por las tierras de Urabá y la región del río Atrato.


Fue así como las continuas guerras de los catíos, los incendios de ciudades por parte de nuestros antepasados, el arrojo de los nutabes y la crueldad de los españoles forjaron nuestra raza, con alma tenaz y aventurera y con sangre mestiza y española y surgió, con genes de libertad y de bravura.

Al crisol de nuestra raza le llega un nuevo elemento en el año de 1630, los negros del África, que sin capacidad analítica y con adolescencia total de abstracción, nos regalan sus rasgos físicos, de resistencia para enfrentarse a los rigores de nuestros climas tropicales y su gran fortaleza para sufrir todo tipo de improperios.

Para concluir esto de los aportes genéticos, tenemos que decir que el aporte de los negros de África no fue muy determinante, porque para el año 1700 solo habían llegado 2.000; en el año de 1770, no pasaban de 4.500, y en el año 1800 solo contaban con 7.000 ejemplares; pero 800 de ellos fueron mandados a las campañas libertadoras y se convirtieron en escudos humanos, para que los españoles debutaran con sus armas. Para mí tengo que el principal aporte de nuestra genética radica en la raza blanca llegada del exterior.


Veamos ahora, cómo progresaba la nueva población americana, después del exterminio total de las culturas precolombinas, obra máxima de los más distinguidos conquistadores de la mal llamada: madre patria.

En el año de 1700, la nueva población del departamento de Antioquia estaba surcando el número de de 35.000 pobladores; pero en el siglo XIX, alcanzó la suma de 100.000 habitantes, claro, con la ayuda de la inmigración peninsular; si traigo a colación este relato, lo hago intencionalmente, para poder hablar de las grandes familias europeas, que llegaron a nuestro municipio, que son las responsables de muchas de nuestras bondades genéticas; costumbres ancestrales; distinguidos rasgos arquitectónicos; y todas aquellas herencias del pasado, que hacen de nosotros, un pueblo especial en América.


Es importante decir que los conquistadores veían con mucho entusiasmo nuestras tierras, porque parecían un edén en América, dadas las riquezas de pastos naturales; fruticultura silvestre; buenos bosques; abundancia de aguas; pesca y cacería garantizadas; producción de sal y cercanía a la urbe principal, Santa Fe de Antioquia, que añoraban la hora de poder poblarlas; esa circunstancia se dio con la muerte del Cacique Zuburuco y las principales familias que poblaron nuestras tierras fueron los Gavirias, los Blaire, los Vieiras, los Tamayos, los Morenos, los Encles, los Sevillanos, los Álvarez, los Pérez, los Valderramas, los Jiménez, los Mirandas, los Gutiérrez, los González, los Villas, los Carvalhos, los Góez, los Velásquez, los Vásquez, los Garcías, los Aristizábales, los Zapatas, los Arbeláez, los Herreras, los Ortices, los Espinosas, los Oquendos, los Brand…


Si recordamos que los conquistadores venían financiados por prestamistas y reinos Europeos, que lógicamente debían recuperar sus inversiones. La Corona española, que era la dueña absoluta de tan preciado don, debía garantizar el dominio sobre las tierras y bienes de los aborígenes, con un control militar efectivo, que permitiera someter las comunidades americanas, saquearlas, embolatarlas con baratijas, como tijeras espejos, herramientas, etc., obligándolas a entregar sus bienes, con un carisma comercial, que era un buen disimulo, ente los ojos de la tierra y lógico todo esto era acolitado por los famosos inquisidores.

Es bueno aclarar, que a los conquistadores también se les presentaban grandes problemas, como el saber que las provisiones que importaban cómo harinas, aceites, cerdos, caballos, vinos, herramientas y armamento, los debían comprar a precios exorbitantes, muchas veces, cinco o diez veces más caros que en Europa.

De estos problemas, nació la necesidad de repartirse los americanos en encomiendas para poder explotar las minas y garantizar la agricultura local, que serían las responsables de mantener bien a sus majestades, los españoles; y fuimos pasando de la sociedad de conquista militar y basada en el saqueo y en el comercio desigual, a una sociedad metida en las normas de la colonia, centrada en la explotación del oro, con mano de obra de los negros africanos y a una actividad agrícola, sostenida por los americanos.


En este momento de la historia, sacaron partido algunos clérigos de la Iglesia, que muy celosos por salvar las almas de estos seres indisciplinados y por conseguir el favor divino, incorporando a nuevas almas a las filas del credo religioso, cometieron todo tipo de atropellos en nombre de Dios.

Mucho se ha hablado de nuestros ancestros judíos, pero ese argumento no ha podido ser demostrado, y la coincidencia de los nombres de las personas y de los pueblos con los de la Biblia se debe más a la religiosidad de los españoles uy a la evangelización de n nuestros ancestros indígenas.


Si encontramos una cantidad de nombres hebreos en los pueblos que fundaron y en los nombres que los padres ponían a sus hijos, no fue por la pertenencia a esa etnia, sino por todos los conocimientos religiosos y la historia sagrada, que los españoles les metieron a los americanos en su dieta diaria de religión.

Cito algunos de esos nombre: Jericó, Betulia, Betania, Belén; Samueles, Benjamines, Gabrieles, Migueles, Déboras y Raqueles; a veces eran tantos los nombres que tenían que poner, en las casas en donde eran veinte los hijos, que se agotaba el santoral de la Iglesia y debían apelar a los nombres del antiguo testamento, como: Moisés, David, Elías, Jeremías, Adán, Eva, Noé, etc.

Hoy en día, por la proliferación de organizaciones religiosas que se dedica a estudiar la Biblia, los seguidores son atentos a los nombres que no sean comunes y los guardan para cuando tienen un hijo poner al pobre muchachito a estrenar nombre y aparecen Abimelec, Lemuel, Kelalia y otros más, de los que estamos seguros, no aparecen en el directorio telefónico de Jerusalén.

Es bueno comentar que algunos psicólogos europeos, abominan el mestizaje que se produjo en América y les adjudican a estos pueblos indohispanos todo tipo de culpas, como la indisciplina política; la desorganización administrativa; el caudillismo en grado muy alto; la garrulería, es decir, hablantinosos, vulgares y petulantes; y hasta deficiencias biológicas y Psicológicas, por creer que nuestras razas no eran puras, pero creo que se pelaron, como decimos los montañeros.



Se olvidan los que sostienen esas tesis, que para mí son sofismas de distracción, tal vez alimentados por el sentimiento de que nosotros, nos liberamos de ellos y no soportamos sobre nuestros hombros el yugo de la opresión, por eso sostenemos: «Llevo el hierro entre las manos, porque en el cuello me pesa».


Recordemos que la historia, que nunca miente, nos cuenta que Europa, también sufrió su pubertad política y padecieron caudillismos, dictaduras, reinados muy déspotas y hasta el momento, no han logrado la perfección que ambicionaban.

Por alguna razón se dio la revolución francesa y por algo se publicaron los derechos del hombre; tampoco podemos olvidar la reforma del comunismo soviético que llevo a cabo Mijaíl Gorbachov, con su Perestroika; estos acontecimientos, no fueron gratuitos y pensemos que las repúblicas del bloque soviético y otras más, siguen luchando por recuperar la libertad en todos los sentidos.

Para mostrarles cómo estaban de equivocados los que hablaban de deficiencias biológicas o psicológicas les cuento lo que argumentaban: «El cruzamiento de distintos elementos raciales produce fallas de armonía en el organismo físico y en lo mental y emotivo produce graves problemas de inestabilidad; haciendo un símil con las hibridaciones de plantas, los injertos, se suponían que nuestras castas iban a ser estériles; hablaban de desproporciones en los dos sexos y un debilitamiento de las capacidades físicas y mentales».

Pero toda su teoría se fue al suelo, porque en genética humana las cosas son diferentes y cuando dos razas puras se mezclan, el producto recibe todas las bondades de sus genitores.


Para terminar, nuestra etnia es única en la tierra y que debemos estar agradecidos por las bondades de Dios y de la naturaleza, que se les fue la mano en los atributos que le concedieron a nuestras gentes.
Para mantenerlos contentos a todos, cuando a mí preguntan:

—¿Cómo es la etnia sopetranera?

Respondo:

«En nuestra tierra se consigue mico para todos los palos y usted.

Encuentra en nosotros desde el sabio más sabio, hasta el bobo más bobo.


Esperamos que este fascículo sea del agrado de todos nuestros visitantes y que lo reconozcan como un aporte a los escritos de la historia de nuestro pueblo y a sus cuatrocientos años de fundado.


Sopetrán, 7 de febrero del 2014.

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