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miércoles, 11 de enero de 2017

La tumba de Jesús

¡Alerta, abren la tumba donde estuvo enterrado Jesucristo!
Darío Sevillano Álvarez


Me parece oportuno, justo y saludable, empezar esta importante crónica, con las palabras del jefe máximo de las religiones que custodian ese lugar, con todo amor y respeto.

Teófilo III, el patriarca de la Iglesia Griega Ortodoxa de Jerusalén, mientras observaba la remoción de la protección de mármol, con una sonrisa serena exclamó:


«Me alegra que la atmósfera sea especial, que haya un júbilo oculto. Aquí tenemos franciscanos, armenios, griegos, guardias musulmanes y oficiales de policía judíos. Espero y ruego porque este sea un mensaje auténtico de que lo imposible puede ser posible. Todos necesitamos paz y respeto mutuo».

Su Beatitud, Teófilo III nació en Grecia el año 1952. Vino a Jerusalén en 1964 para ingresar en el Seminario Ortodoxo donde terminó sus estudios en 1970.

La tumba de Jesucristo, que está localizada en la iglesia del Santo Sepulcro o iglesia de la Resurrección, en la vieja ciudad de Jerusalén, es analizada por un grupo importante de científicos con experiencia calificada, porque han trabajado en las ruinas de la acrópolis de Atenas y en grandes proyectos de la catedral de Santa Sofía en Estambul, bajo la dirección de la doctora y profesora Antonia Moropoulou.


Si queremos empezar por el principio, me parece importante contarles cuáles comunidades religiosas custodian este lugar tan importante, para grandes religiones del planeta, porque las seis fracciones se pusieron de acuerdo, para permitir el estudio, tomo este párrafo de un artículo publicado en internet, para no correr el riesgo de equivocarme en un tema tan delicado como es la custodia de los santos lugares, «La iglesia del Santo Sepulcro (conocida también como iglesia de la Resurrección) está custodiada actualmente por seis denominaciones cristianas. Tres grupos principales —la Iglesia Griega Ortodoxa, la Iglesia Católica Romana y la Iglesia Armenia Ortodoxa— tienen el control primario del sitio, mientras que las comunidades Copta, Etíope Ortodoxa y Siriaca también mantienen su presencia. Algunas partes de la iglesia que se consideran áreas de veneración comunes para todos los grupos, incluida la tumba, están reglamentadas por un acuerdo de Status Quo que requiere del consentimiento de todas las Iglesias custodias».

Edículo en donde está la loza.

La palabra «edículo», viene del vocablo latino ædicula que traduce 'casita'.

Como ese es un proyecto de gran envergadura y tiene unos costos exagerados, las entidades que custodian el lugar han encontrado apoyo en las siguientes instituciones y personas: «Las principales donaciones al proyecto de más de cuatro millones de dólares incluyen un favor real del rey Abdullah II de Jordania, y un obsequio de 1,3 millones de dólares de Mica Ertegun al Fondo Mundial de Monumentos como apoyo el proyecto.

La Sociedad National Geographic, con la aprobación del patriarca griego ortodoxo de Jerusalén y otras comunidades religiosas, formó una alianza estratégica con la Universidad Técnica Nacional de Atenas para la conservación de la herencia cultural.

Los jefes máximos de la custodia del templo 
reunidos disfrutan de una conversación amena.

Recordemos que en el año 326, Helena, la Madre del emperador Constantino, recuperó algunas reliquias de la época de Jesucristo y esta tumba fue una de ellas.

En síntesis, la historia del edículo se podría resumir así:

Después de haber sido encontrado por La madre del emperador, en el año 335, fue construido el primer edículo; después en el año 1009, cuando los musulmanes lo destruyeron, fue reconstruido por el emperador Constantino IX Monomaco; en el año de 1555, fue reconstruido por tercera vez, por un sacerdote franciscano, llamado: Bonifacio de Reagusa; pero en el año 1808, la capilla sufrió un incendio y hubo que reconstruirla con un proyecto de un arquitecto griego, con un modelo inspirado en la capilla de nueva Jerusalén, unos cíncuenta kilómetros al oeste de Moscú.


También el edículo sufrió algunos daños en los terremotos de 1927 y 1947 y las reparaciones que hicieron unos británicos han dejado unas vigas de acero, que le dan mala presentación.

La directora de esta obra dice: «Las operaciones y los trabajos que se harán en el edículo no perturbarán el acceso del público, ni a los peregrinos, porque se efectuarán en las horas de la noche; pero los trabajos que sean de taller, los haremos en un lugar especial, en donde no perjudicamos a los visitantes, en las horas del día.

Fredrik Hiebert, que es el arquitecto residente, por parte de la National Geografic, está muy satisfecho y expresó: Que será un análisis científico y laborioso, porque al final de las excavaciones, podrán ver la superficie de roca original, en la que fue colocado el cuerpo de Jesucristo, después de su crucifixión.


El día 3 de Noviembre del año 2016, una de las primeras conclusiones de los científicos que están trabajando este proyecto son los datos preliminares de la investigación han confirmado que la tumba de Jesucristo no ha sido desplazada tras siglos de destrucción y reconstrucción de la iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén.


Si las cosas marchan bien, los que manejan el proyecto aspiran a entregar listas las obras, para la primavera del 2017.

Nótese bien:

Las fotografías que acompañan este artículo, son propiedad de la AFP y de la National Geografic, que son las que están metidas de lleno en el proyecto.
  


Sopetrán, 7 de enero del 2017.

*

viernes, 6 de enero de 2017

Día de Reyes

La Epifanía
Darío Sevillano Álvarez

La palabra epifanía, del griego epiphaneia, Επιφάνεια,que significa ‘aparición de los Reyes Magos’, es el nombre con que  la Iglesia Católica, caracteriza el día 6 de Enero, cuando los Reyes Magos visitaron al niño Jesús y le hicieron unos regalos.

 Pesebre de la casa de Darío Sevillano Álvarez.

Las escrituras describen este suceso, con poca claridad, cuando San Mateo, en su capítulo dos, versículos primero a duodécimo, dice:

Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén y preguntaron: «¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo». Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén. Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías. «En Belén de Judea, –le respondieron–, porque así está escrito por el Profeta: "Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel"». Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, los envió a Belén, diciéndoles: «Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje». Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño. Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría, y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones, oro, incienso y mirra.Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino.

¿De dónde entonces, salieron los nombres con que los conocemos?

Hay un evangelio apócrifo, que relata los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar; pero recordemos que fue San Beda el venerable, el que incorporó sus nombres en el cuento del nacimiento, siendo Melchor el representante de la raza europea o blanca; Gaspar el de la raza asiática o amarilla y Baltasar el de la raza negra o africana, los continentes que conocíamos en los tiempos del niño Jesús.

  
Ahora veamos qué significan estos tres nombres, que aunque representan las tres grandes razas que la tierra tenía en esos tiempos, son propios de los persas:

Melchor significa ‘Rey de la Luz’.

Gaspar significa ‘Tesorero’.

Baltasar significa ‘Dueño del tesoro´’.

Detengámonos un poco en el número de reyes magos: unos dicen que eran tres, otros que dos, algunos que cuatro, que cuarenta y que sesenta y la tradición Siria prefiere que sean doce; pero eso nos va a dar mucha brega confirmarlo, porque recuerden, que cuando estaban configurando los libros que debían integrar la biblia, aquellos que no se ajustaban a las ideas de los codificadores, fueron mandados a quemar y en ellos estaban todos estos datos.

El cuarto rey se llamaba Artabán, según el evangelio apócrifo de la infancia de Jesús, y no llegó a la cita, porque se puso a auxiliar a cuanto pobre se encontraba y cuando arrimó a Belén, la sagrada familia había partido para Egipto, por miedo a las amenazas de Herodes.


El número de tres fue acogido por la Iglesia Católica, por lo de los tres regalos importantes, para significar que era Dios, que era Rey y que era Hombre.

Este número, es muy importante para los católicos, porque tres son las virtudes teologales: Fe, esperanza y caridad; tres son las personas de la Santísima trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo; tres son los patriarcas del antiguo testamento: Abraham, Isaac y Jacob; tres fueron los hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet (Los representantes de las grandes etnias); tres es el número de la perfección Divina; tres son las edades del hombre: juventud, madurez y vejez; tres son las clases sociales: sacerdotes, guerreros y ciudadanos; y tres fueron los días que Jesucristo estuvo en el sepulcro.

Catedral de Santa Sofía.

A muchas personas, no les gusta el hecho de que le hayan regalado al niño: Oro, incienso y mirra, porque son regalos, de poca monta, pero lo importante para la Iglesia, era mostrar que el niño Jesús era Dios, rey y hombre.

Muchos no conocen la mirra, para su conocimiento, es una resina de unos vegetales de oriente que sirve para curar las heridas y para rendir pleitesía a los reyes terrenales.

Estos hombres tan importantes para los pesebres, ni eran reyes, ni eran magos; sino jefes de tribus de esa región de la Tierra, que sabían un poco de astrología y habían interpretado una conjunción de planetas, como el anuncio de que había nacido un personaje importantísimo para toda la humanidad.

Recordemos que para esa época, era muy común ser astrólogo, alquimista, adivino o sacerdote, que servía como medianero entre dioses y hombres.

Hablemos un poco del cuerpo celeste que vieron los reyes y que originó, su viaje a Belén.

San Mateo, que es el único que habla del suceso, no dice que hubiera sido un cometa: «¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle» Mat. 2, 2. Esta estrella, no pudo ser el cometa Halley, porque los cálculos que hacemos, nos indican que pasó por esas tierras doce años atrás.

 Catedral de Milán.

Tampoco fue un meteorito, porque nunca se anunciaron sus efectos destructivos.

No pudo ser una aurora boreal, porque en esas latitudes, no suceden.

Ningún astrónomo habla de que hubieran sido los efectos de una nova o supernova y además estos fenómenos, no se mueven en el espacio infinito y no hubieran podido guiar a los reyes.

Tampoco fue un rayo globular, porque esos fenómenos luminosos poco se presentan. 

Lo que creemos, según aclaró Kepler, el astrónomo famoso, en el siglo XVII, fue un acercamiento que tuvieron: Júpiter y Saturno y lograron mostrar, por algunos días, una nueva estrella.

Déjenme contarles que lo del cometa, apareció, cuando Giotto, un famoso pintor del siglo XIV, pintó en una capilla de Padua, un fresco con el pesebre y los Reyes Magos, caminaban al ritmo de una estrella con cola larga.

Catedral de Colonia.

Es bueno recordar, que la epifanía, no fue a los doce días del nacimiento, como la celebramos en el año litúrgico de la religión católica, sino unos dos años después del nacimiento del niño.

Una tradición hebrea, dice que Zacarías, el esposo de Santa Isabel, prima de Nuestra Señora, que era un Sacerdote importante en el templo de Jerusalén, tenía en Belén, una casita, digamos de veraneo, para que me entiendan, y se la prestó a sus familiares, para que vivieran, mientras el niño crecía.

También es bueno recordar que unos textos bíblicos del antiguo testamento, hablan en forma profética, sobre este acontecimiento.

En el salmo 71, versículos 10 y 11 dice: «Los Reyes de Tarsis y de las islas, traerán consigo tributos. Los reyes de Sabá y de Seba, pagarán impuestos; ante él, se postrarán los reyes, le servirán todas las naciones»: el profeta Isaías escribió: «Un sinfín de camellos te cubrirá; jóvenes dromedarios de Medián y de Efá. Todos ellos de sabá, vienen llevando oro e incienso”.60, 6.

Las teorías más modernas acerca de los Reyes Magos, dicen que eran una casta de sabios, mitad sacerdotes mazdeístas (religión que reformó Zaratustra) y mitad políticos y consejeros de los emperadores persas.

La vestimenta de los Magos, en un principio, era una túnica corta y un sombrero frigio, como cualquier iraní, pero en la edad media la iconografía fue cambiada, por unos trajes de verdaderos reyes y así se quedó para siempre.
  


Ahora, veamos la historia de los despojos mortales de tan eminentes personajes: Recordemos que en el siglo IV, Santa Elena la Madre del Emperador Constantino, visitó la Palestina y recogió muchos restos de preciosas reliquias, entre ellas recuerdo el leño en que fue crucificado Jesucristo y los despojos mortales de los Tres reyes Magos; luego los trasladó a la catedral de Constantinopla y allí estuvieron mucho tiempo; más tarde, fueron donados al arzobispo Eustorgio, que presidía los destinos de la catedral de Milán y por último, en una guerra, que sostuvo el emperador Federico Barbarroja, en el año 1164, con la ciudad de Milán, cuando ganó la postrera batalla, los trasladó solemnemente a la catedral de Colonia en Alemania, en donde reposan en la actualidad.

Para afirmar que esos despojos son de los Reyes Magos, la única prueba científica fehaciente que tenemos, es que fueron datados por el carbono 14, que es muy convincente y en ella se afirma que son restos de humanos de los tiempos de Jesucristo.

De esta manera, Colonia se convirtió en el mayor centro de peregrinaje en la edad media.

Una vieja tradición popular, dice que los Reyes Magos estuvieron viviendo en la India, hasta la llegada del apóstol Tomás a esas latitudes y los bautizó y por esa razón se dice que son santos.

Algunos católicos, los invocan como los protectores en caso de temblores de tierra y según afirman se debe decir: Melchor, Gaspar y el otro y la segunda persona debe contestar: Baltasar.

 Notas del editor Gabriel Escobar Gaviria

En el ideario de nuestro pueblo se tiene el convencimiento de que el rey de raza negra era Melchor, pero no fue así; como se dijo antes el de raza negra fue Baltasar. También ocurre que entre nosotros la mayoría de los Baltasares usan su nombre con zeta, pero lo correcto es con ese. Nuestro paisano Baltazar Medina, a quien felicito por su onomástico, es uno de los que usan la zeta. 


Baltazar Medina

Y para mostrar que muchas veces un error supera lo correcto, mi buscador predilecto de internet arrojo el doble de páginas webs que usan la zeta contra los que usan la ese.

San Juan Melchor Bosco

El nombre completo de San Juan Bosco, el fundador de la comunidad salesiana, es Juan Melchor Bosco. Por lo que se ve que don Francisco Luis Bosco y Mamá Margarita eran devotos del rey Melchor.

El caso más curioso es el del escritor y jurista español que nació el 5 de enero de 1744 y fue bautizado con el nombre de Baltasar Melchor Gaspar María de Xove Llanos y Ramírez, pero acortó su nombre en Gaspar Melchor de Jovellanos, como se le conoce en sus obras.


Gaspar Melchor de Jovellanos



Dromedarios

Otro error de nuestro ideario consiste en confundir las especies del camello y el dromedario, pues siempre nos pintan los reyes en dromedarios (una sola giban) y nosotros hablamos de camellos (dos gibas).

Camello



Sopetrán, 5 enero del 2011.

jueves, 5 de enero de 2017

Darío, el blóguer y guía turístico de 76 años

Sevillano, en la plaza de Sopetrán. 
Foto Archivo Donaldo Zuluaga.


Jonathan Montoya García
Periodista de la Universidad de Antioquia. Interesado en temas de tecnología y cultura. Disfruto del cine y la música.

«Soy bloguer» podría ser una frase que pronuncia cualquier joven segmentado en el grupo de los denominados mileniales. La mayoría escriben en el CP desde sus casas, o lo llevan al último café de moda y se disponen a narrar sobre sus temáticas favoritas. Los de viajes, moda y gastronomía abundan, y las experiencias se recogen en una interfaz cuidadosamente diseñada.

El Camello
Darío Sevillano dice: «Soy bloguer», y no es un milenial más. Tiene 76 años y vive solo en Sopetrán, Antioquia, en un lugar al que llama El Rincón de las Palmas, donde hay unas matas bonitas. Ahí, sobre la carrera Córdoba, está su casa, el lugar desde el que actualiza su blog llamado Sopetrán, a la vista con temas científicos e históricos, el que montó después de casi seis meses de clases Jorge Sinitabé, su ahijado, le dio para que quedara como está ahora, con todas las de la ley.

El blog de Darío registró su primera entrada el 22 de octubre de 2016. Pero su experiencia como bloguer empezó en Los Gavirias de Sopetrán, un sitio web en el que comenzó a escribir, según él, «por gentileza del doctor Gabriel Escobar Gaviria, que prácticamente, me sacó del anonimato».

Sin embargo, el anonimato no ha sido en realidad un estado en el de Darío  en los últimos años, sobre todo en Sopetrán, donde nació y se quedó.

Él mismo cuenta que si al municipio llega un grupo de turistas la gente dice: «nosotros no sabemos nada, vaya donde Dariosevillano»; y por eso, casi que semanalmente, lo consultan personas que pertenecen a grupos de historia, de universidades, «de la edad dorada» o de «gente importante», entonces, relata, «me dejan meter la cucharada por ahí a raticos, cada que puedo, pero no es que quiera tener el protagonismo».

Músico y relojero

En esas visitas que Darío acompaña por las iglesias de Sopetrán o caminando por las calles del pueblo se escuchan frases como: «Ojo a esto que es importante». 

En medio de las relatos Darío hace referencias al latín, un idioma que aprendió desde joven. Después del español es la lengua sobre la que más conoce, porque en el griego y el francés ha perdido fluidez, dice, por falta de práctica.

Todos los aprendió en los seminarios donde recibió su educación primaria y secundaria, primero en el Seminario de Santa Fe de Antioquia y después en el de Santa Rosa de Osos, de donde se retiró porque, por su costumbre al clima cálido, no aguantó el frío. Así terminó en Barranquilla, también en otro seminario, pero por un corto periodo, antes de retornar de nuevo a Sopetrán.

Según Darío, en los seminarios era indispensable ser organista, por eso aprendió desde que tenía once años y empezó a tocar el órgano tubular de Santa Fe que, comenta, están reparando por estos días. «Los sacerdotes me buscaban para que tocara los villancicos. Fui dieciocho años organista y trabajaba en otras cosas, también presidía las navidades y las fiestas parroquiales».

Además de bloguer y guía turístico, un oficio que ha podido ejercer por su vasto conocimiento de la historia del municipio, Darío es también músico. En los seminarios aprendió además a escribir para un gran número de instrumentos, y ese conocimiento le sirvió para «manejar la banda del pueblo», y escribir las partituras de casi veinte músicos.

Asimismo, compuso para El combo tropical y Los príncipes. «Me dediqué a escribir música, le hice un himno a Nuestra Señora de Sopetrán, también unos pasillos, boleros y bambucos. Eso está bien conservado, partituras escritas a lápiz, hace unos 50 años, no recuerdo las fechas y no tuve la precaución de marcarlas».

Y entre todos los oficios a los que se dedica hay uno que parece en extinción y tiene a cargo, el de relojero. En Sopetrán el reloj de la iglesia principal da la hora gracias a él, y como es el único que sabe manejarlo, cuenta que está capacitando cuatro jóvenes, porque «si al viejito le da un infarto, quedamos en la olla».

Quedan cosas por hacer

De sombrero o gorra, o sin ellos. Vestido de gris o de blanco, pero siempre de colores claros. Con lentes dorados de patas café y con una Canon colgada en el hombro, la que le enviaron sus hijos desde Alemania para que tomara fotos, así se ve Darío Sevillano caminando por Sopetrán, solo, con sus amigos o con un grupo de turistas.

«Como la edad la muestra el rostro para qué no decirla», menciona. Él, a sus 76, siente que lo ha hecho todo, que ya quemó todas las etapas «bien quemadas». Cuenta que también fue presidente del Centro de Estudios Pedagógicos de Sopetrán y que todo lo que ha aprendido se lo debe a su pasión por leer, sobre todo, temas de ciencia.

Le queda, dice, viajar, algo que no ha hecho; ir a Egipto, a Tierra Santa y a España. También quisiera escribir un tratado de métrica «porque ser poeta es una cosa muy complicada» y quiere enseñarle, por lo menos, ese tema a la gente. También desea hacer una monografía de Sopetrán bien ilustrada, pero para eso, como para viajar, dice que se necesita plata y «yo soy solo un jubilado».

Por ahora espera seguir escribiendo las historias que la gente goza leyendo, «alimentando el blog, porque si uno no lo alimenta se aburren de mirarlo».

Desde adentro

Darío le da una mirada al arte

Darío Sevillano Historiador, músico y artista


«Tengo un taller bueno donde también hago pintura, escultura y dibujo. A veces la gente me dice que soy un genio, pero cuál genio, las cosas que he aprendido las aprendí a la berraca, muchas de ellas a mi papá que también se dedicó a la pintura. Y como yo le aprendí todo ahora dicto cursos para que la gente aprenda esas disciplinas que son muy importantes, pero los estudiantes son escasos».

Tomado de El Colombiano 17-01-04

sábado, 31 de diciembre de 2016

Año bisiesto


¡Año bisiesto, año de siniestros!
Darío Sevillano Álvarez.


Cuando tenía escasos seis años de edad, y vivíamos en Tarroliso, un hermoso rincón del Sopetrán romántico de las viejas épocas, mi madre y mi abuela materna, dos mujeres comunes y corrientes del pueblo y más bien mal capacitadas escolarmente en los planteles educativos, esperaban con muchos recelos los años bisiestos, porque las creencias populares de esos tiempos, anunciaban que los años bisiestos eran muy peligrosos, por la cantidad de tragedias que los acompañaban, según decía la tradición oral.


Veamos en primer lugar, que es lo qué ocurre cuando un año es bisiesto:

La palabra «bisiesto» de idioma latino bis sextus, significa que el año en vez de tener 365 días, debe tener 366, es decir, debe tener repetido el número seis.

¿Pero de dónde aparecen esas veinticuatro horas de más?

Ocurre el año calendario, tiene 365 días, pero el año trópico, que es el recorrido de la Tierra alrededor del sol es de 365 + 5 horas+ 57 minutos; que se acumulan cada cuatro años y forman el nuevo día.

Pero como quedan faltando tres minutos de cada acumulación, es posible, que dentro de algunos años se acumule un día completo, que se le deberá agregar a uno de los años, para no descuadrar los días de los equinoccios y los solsticios.


¿Cómo se dieron cuenta de ese error?

Algunas culturas de la Tierra, como lo egipcios y otras civilizaciones, por la observación de los astros ya sabían que cada año calendario sobraba una mínima porción de tiempo y por esa razón la agregaban a los años, para no descuadrar los tiempos en que inician las estaciones del año.

Pero si recordamos la circunstancia histórica, de que América fue descubierta y conquistada por los españoles, en la mayoría de su extensión territorial, tenemos que hacer memoria de que España, pertenecía en esa época, al imperio Romano, que había venido agregando meses al año solar.
Es bueno que sepan que al año, para los Romanos, era la mejor forma de agregarle meses, para recordar las hazañas de algunos de sus hombre ilustres, como Augusto y otros.

También es importante decir, que el año fue manejado de distintas maneras: una de ellas era hacerlo de doce meses de treinta días, que sumados completaban 360 días y los cinco días que sobraban eran los que dedicaban al nacimiento de los dioses Osiris, Seth, Horus, Isis y Neftis.


Cuando el emperador Julio Cesar llegó a Egipto, se dio cuenta de que existían calendarios más perfectos que el romano, y contrató los servicios de un sabio de Alejandría, llamado Sosígenes, para que mejorara el calendario Romano y este sabio, corrigió las imprecisiones que el viejo calendario tenía y para lograrlo en el año 46 a. C. hizo la primera corrección que consistió en hacer un año muy largo, que duró 445 días, para calibrar los días que había botado el calendario a lo largo del tiempo; este año se llamó el año más largo o el año de la confusión.


Este calendario fue oficial en Roma y en todas sus posesiones  y en aquellos pueblos que eran descubiertos por personajes del imperio, como las repúblicas americanas.

En el concilio de Nicea, presidido por el obispo Osio de Córdoba, los sabios advirtieron que Sosígenes tenía un grave error, pero no se hizo nada, para corregirlo.


Pero en el año de 1572 tomó posesión del papado de la Iglesia Católica Ugo Buoncompani, que tomó el nombre de Gregorio XIII y gobernó hasta 1585.

Este papa se encargó de muchas actividades religiosas y mostró muchos bríos en el manejo de la Iglesia, a pesar de  su alta edad y una de las cosas más interesante que hizo, fue la reforma al calendario Juliano, que como ya dije, había sido impuesto por Julio Cesar en el año 46 a. C.

El nuevo calendario iba a tener el nombre de su reformador y por esa razón lo conocemos como el Calendario Gregoriano; por esta reforma, este Papa pasó a la historia universal como un gran sabio.

Instaurado el 4 de octubre de 1582, el nuevo calendario vino a solucionar el problema que planteaba el hecho de que el año Juliano tenía 11 minutos y 14 segundos más que el año solar lo que había provocado que la diferencia acumulada hiciera que el equinoccio de primavera se adelantara en diez días.


Gregorio XIII, asesorado por el astrónomo jesuita Christopher Clavius promulgó, el 24 de febrero de 1582, la bula Inter Gravissimas en la que establecía que tras el jueves 4 de octubre de 1582 seguiría el viernes 15 de octubre de 1582.

Con la eliminación de estos diez días desaparecía el desfase con el año solar, y para que no volviera a producirse, se eliminaron en el nuevo calendario tres años bisiestos cada cuatro siglos.
Los años bisiestos del siglo XXI serán:


A continuación vean ustedes el escudo de armas del papaGregorio XIII.



Si no hubieran diseñado la fórmula de los años bisiestos, el tiempo se iría descomponiendo y llegaría el día, que el invierno caería en pleno verano en los países en donde hay estaciones.

Hay una formula muy especial para saber si un año puede ser bisiesto:

Un año es bisiesto si es divisible por cuatro, excepto el último de cada siglo (aquellos deben ser divisibles por 100), que para ser bisiestos, también deben ser divisibles por 400.

Esto de ser divisible, significa que al hacer la división, no debe quedar residuo.

Hay un enredo aún más complicado: cuando la tierra rota un poco más lento, cada cierto número de años se le agrega al tiempo un segundo, para mantener la medida del tiempo, bien sincronizada; esto lo han hecho las dos últimas veces en los años de 1998 y en el 2015.


Como curiosidad, les puedo contar, que han existido cuatro formas de días, a saber:

El babilónico (que se cuenta desde la aparición del Sol hasta ese mismo momento del día siguiente), el día judaico (que se verifica desde la puesta de sol hasta el mismo momento del día inmediato posterior), el día astronómico (que se mide desde un mediodía, cuando el sol está en el cenit, hasta el mediodía siguiente) y el egipcio, que es el que utilizamos la mayoría de los pueblos de occidente actualmente y es el que se mide desde la medianoche hasta la medianoche siguiente.

Es muy sano contradecir las exageraciones que la gente dice sobre los años bisiestos, es bueno traer a la mente como en cualquier año, pasan catástrofes naturales, accidentes aéreos, y un sinnúmero de cosas, que no tienen que escoger  un año bisiesto para pasar.

Como estamos predispuestos a creer esa afirmación, entonces contabilizamos las cosas malas del año, para decir:

—Estas son las cosas malas que el año bisiesto nos trajo.

Claro está que si miramos algunos sucesos del año que va a terminar pudiéramos inclinarnos por esa creencia; pero si analizamos cuidadosamente las causas que produjeron los desastres, podemos llegar a la conclusión, de que hubieran podido pasar en cualquier tiempo normal.


Miremos los accidentes y tragedias del 2016:

Los atentados de Bruselas; los accidentes de los aviones de la Compañía egipcia; el colapso del puente en la India; los atentados islamitas en Estambul; La caída del avión de la compañía Fly Dubai; el atentado de Niza; La caída del avión de Nepal; El doble atentado de Kabul; El tiroteo del estado de Florida en los Estados Unidos; el accidente del avión con el equipo chapecoense.

Pero si miramos el 2015, que no fue bisiesto, encontramos una serie de tragedias que pasan en el tiempo, sin que tengan que ver con que los años sean bisiestos o no.


Accidente de avión de Germanwings; terremoto en Nepal; el drama de los refugiados; Avalancha de peregrinos en La Meca; incendio en una discoteca de Bucarest; atentados de París; la lacra de la violencia machista y muchas otras más, que no las tengo a la mano.


Estas razones deben empezar a producir un cambio en las creencias de las personas, sobre lo malo que son años bisiestos, que lo único de raro que tiene, es que en el mes de febrero, les resulta un día más: El 29 de febrero, que solo se da cada cuatro años.

Les deseo un año 2017, lleno de felicidad, ventura y prosperidad:



Sopetrán, 31 de diciembre del 2016.

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