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martes, 17 de julio de 2018

Darío se reafirma en lo dicho


Cada vez que Darío Sevillano Álvarez cuenta el relato de Nuestra Señora de Sopetrán, lo cambia
Darío Sevillano Álvarez

Esta es la expresión más común en algunos feligreses de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Sopetrán.

Para sacarles ese mito de encima, estoy escribiendo este relato, que tal vez logre convencerlos de que Nuestra Señora de la Asunción, no es la Virgen de Sopetrán que Francisco Herrera Campuzano, trajo a nuestras tierras.

Si recordamos muy someramente, que Herrera Campuzano, cuando era un niño, era llevado por su madre desde el caserío de Alcalá de henares, hasta el monasterio de Nuestra Señora de Sopetrán en España, para asistir a la Misa y a los oficios religiosos, debemos tener en mente, que allí aprendió a enamorarse de esta especial advocación de Nuestra Señora.

Y cuando llego a la vida adulta, y se graduó como Jurisconsulto, prometió que esa Virgen lo acompañaría, toda su vida.

Cuando el rey de España lo contrató para que viniera a América y fuera oidor de la Real Audiencia de Bogotá, el trajo consigo, una imagen de esa advocación, pintada al carboncillo, para que le sirviera como compañera de viaje.

Es importante recordar que no se amañó en la ciudad de Bogotá y que pidió autorización al rey de España, para movilizarse hasta la provincia que manejaba don Gaspar de Rodas Carvajal, que comprendía los departamentos de Antioquia, Caldas, Risaralda y Quindío, que se conocían como el viejo Caldas.

Herrera Campuzano llegó a esta provincia y lo primero que le pidió al gobernante Rodas, fue la información, sobre poblaciones de aborígenes americanos.
  


Rodas le indicó que, si subiría al morro de Padre Amaya, justamente por donde pasa el actual túnel y se descolgaría, hasta un río muy caudaloso, el Cauca, en todas sus orillas encontraría comunidades americanas muy bien establecidas.

Fue así como llegó con sus soldados y escribientes, hasta la comunidad de los guamas o guacas, que vivían en la orilla derecha del Cauca, desde Ebéjico hasta Peque

Eran las comunidades de los hevexicos, de San Jerónimo y Ebéjico; los guamas, comunidades asentadas en Sopetrán; y los peques, que se extendían hasta Peque y Sabanalarga.

Pero en la comunidad de los guamas, encontró una joya especial: Estos aborígenes, producían sal por evaporación en unas minas de agua salada que tenían en sus territorios.

Como la sal era un elemento de vital importancia, para el mantenimiento de los ganados que acababan de introducir, como los vacunos, ovinos, porcinos, caballares y mulares, de inmediato pensó en fundar una ciudad española en tierra firme, para asegurar la producción de sal en abundancia, sin el riesgo de tener que viajar, hasta el océano, en el golfo de Urabá, sin los peligros de las fieras y los dardos venenosos de los aborígenes.

La ciudad fue fundada, el 22 de febrero de 1616, con el nombre de la Virgen de sus preferencias, a la cual llamó Viceparroquia de Nuestra Señora del saladito de Córdoba.

De inmediato mandó un emisario a la ciudad de Santa Fe de Antioquia, para que contratara con los pintores, que estaban decorando los templos de esa ciudad, para que le pintaran una imagen, de la Virgen de Sopetrán que había traído como compañera, desde España.

La Virgen que lo acompañaba era esta:

En la parte de encima, dice en idioma latino: «Celebramos la natividad de María» y en la parte de abajo, dice: «Nuestra Señora de Sopetrán».

Observen que por ninguna parte aparece el nombre de Nuestra Señora de la Asunción.

El día 14 de agosto del año 1616, el primer óleo de Nuestra Señora de Sopetrán es trasladado procesionalmente desde la ciudad de Santa Fe de Antioquia, hasta la capilla de Nuestra Señora del Saladito de Córdoba.

El cuadro que le pintaron fue esta preciosa imagen, que hoy cuenta con cuatrocientos dos años:




Esta imagen, reposa en un rincón de San alejo que hay en la parroquia de Córdoba y cuando el señor gobernador de Antioquia, nos mandó una comisión de expertos que querían restaurarla, el señor cura de esa parroquia, no la quiso mostrar.

Recuerden que la restauración puede valer unos quince o veinte millones de pesos.

El primer historiador que habló de esta procesión fue don Miguel Martínez, un ilustre santafereño, pero como a él se le pareció a Nuestra Señora de la Asunción, escribió así:

«En la esplendorosa mañana del día 14 de agosto de 1616, salió de la ciudad de Santa Fe de Antioquia hacia Sopetrán, una muy devota y piadosa procesión, en que era conducida, la imagen bella y milagrosa, de Nuestra Señora del Tránsito; encantador desfile de caballeros de Golilla y de indios que entonaban rezos y portaban luminarias. Fue colocado el cuadro en la humilde capilla y el día 15, se le hizo una solemne misa, se cantó una salve y se hizo procesión».

El historiador, asumió que era la Virgen de la Asunción, porque el traslado y la inauguración del óleo se hicieron el día quince de agosto, fecha en que se celebra la Asunción de Nuestra Señora, llevada por los ángeles al cielo.

Con esta evidencia en la mano, podemos ver claramente, que desde esa fecha, hasta el año de 1978, todos a una creíamos que nuestra Virgen era la Virgen de la Asunción.

Pero recuerden que esa pintura fue concebida por el carboncillo que trajo Herrera Campuzano, para que le pintaran a Nuestra Señora de Sopetrán.

Antes de seguir adelante, quiero mostrarles un óleo de mi autoría, que pinté inspirado en la pintura que le hicieron a Herrera Campuzano, en Santa Fe de Antioquia.

Más tarde cuando ya estábamos establecidos en donde hoy es Sopetrán, la reina Mariana de Austria, que gobernaba a España por encargo, dada la razón de que su hijo, que era el heredero del trono, no tenía la mayoría de edad, nos mandó de regalo, el cuadro que tenemos exhibido en la basílica de Nuestra Señora de la Asunción, que tiene grandes parecidos al óleo que le pintaron a Herrera Campuzano, y lo seguimos venerando, como si fuera Nuestra Señora de la Asunción.

Aunque los historiadores, no dan la fecha exacta, de la llegada de este cuadro a ciudad de Sopetrán, se puede enmarcar entre el 17 de septiembre de 1665, y el 6 de noviembre de 1675, que fueron los años en que doña Mariana gobernó a España.

El cuadro que ella nos donó es este:

Si comparamos esta imagen, con una de Nuestra Señora de la Asunción, hasta las personas menos instruidas, se dan cuenta de inmediato, que son dos advocaciones distintas, claro está, que a la luz del dogma católico, la Virgen es la misma en todas sus advocaciones.

Veamos una Virgen de la Asunción:

Del cuadro que nos donó doña Mariana de Austria, también hice una réplica, pero le suprimí todas las joyas, que los feligreses, le han regalado, por los continuos milagros, que siempre nos ha concedido; y le refresqué, las partes del óleo, que se han perdido, porque esa obra, también tiene unos trescientos cincuenta años.

Pero algunos feligreses han dicho que soy muy atrevido porque cambié el cuadro de la patrona; les aseguro que todos esos cambios, fueron vistos en mi computador, por los tres sacerdotes que tutelan la parroquia y que se quedaron extasiados de ver, cómo las herramientas de la tecnología de punta, nos muestran la verdadera imagen que contiene el óleo.

Veamos ese interesante óleo:
 
En él, no se ven las estrellas, ni el rosario, ni la corona, ni las demás joyas; aquí aparece el árbol de brevas, en donde Nuestra Señora poso suavemente; está la soldadesca de Alí-Maimón y un grupo de prisioneros; también aparece la fuente redonda, en donde la Virgen bautizó a Alí-Maimón.

No veo por ninguna parte mi pecado que cambió la pintura de la Virgen.

Ahora miremos cómo cambió el relato de nuestra Virgen y por esa razón dejó de ser Nuestra Señora de la Asunción y se convirtió en Nuestra Señora de Sopetrán.
Cuando llevábamos 362 años de no saber la verdadera historia de Nuestra Preciosa Virgen, aparece en Sopetrán, en el año de 1978, un ilustre sacerdote español, llamado Domingo García y García, que viene desde su tierra, para investigar por qué este pueblo se llama Sopetrán.

Lo llevo al templo y le cuento que nuestra Señora es la Virgen de la Asunción, él se queda pensativo, saca una fotografía de la Virgen de Sopetrán y me dice con mucho respeto:

—Ustedes están equivocados, esta no es la Virgen de la Asunción, sino una Virgen española de mucho prestigio, porque allá en mi tierra, la veneran en muchas parroquias.

Luego se toma la molestia de explicarme que significa cada una de las figuras que hay en el cuadro y con estas explicaciones, me montó en la loca, porque varios sopetraneros, andan creyendo que yo les cambié la mamá por un alpargate.

Pero estoy decidido a dar la pelea, porque afortunadamente, tengo la razón y si he hecho cambios en el relato, es porque en las ciencias biológicas y en las sociales, no hay verdades absolutas, sino relativas, a las investigaciones que se van haciendo y como me gusta estar al orden, con la historia de mi patrona, muchas veces voy a cambiar los relatos, aunque a algunos no les guste.


Sopetrán, 15 de julio del 2018.



sábado, 14 de julio de 2018

Descubriendo la verdad


Un periplo imposible de manejar
Darío Sevillano Álvarez

La sabiduría popular, en sus refranes, dichos y frases célebres, propone la solución para cualquier circunstancia y podemos citar, para este caso: 

“La ignorancia es muy atrevida”.

En el año de 1978, por un accidente del destino, me encontré con un ciudadano español, que era misionero y que quería conocer la patrona de nuestro pueblo.

Con mucha tranquilidad, lo llevé a nuestro templo parroquial y le mostré las dos imágenes, que para nosotros representaban a nuestra patrona, que para esa época, era Nuestra Señora de la Asunción, que la teníamos en bulto, tallado en madera y un cuadro pintado al óleo en España y donado por la Reina Mariana de Austria, que gobernaba, por su hijo, que aún no tenía la mayoría de edad.

Pero cuál sería mi sorpresa, cuando el misionero español, me dijo con mucho respeto: 

—Ustedes están equivocados con la interpretación que le dan a este cuadro, porque no es de la Virgen de la Asunción, sino de una Virgen española, que se llama nuestra Señora de Sopetrán.

Casi que me da un infarto por la sorpresa y la alegría, que este relato me producía, dada la razón de que mi vocación era ser un buen historiador y este sería mi primer acierto, para contarles a los sopetraneros, que contábamos con una virgen propia.

Y mi alegría era mayor, porque el misionero se tomó la bondad de explicarme qué significaban las figuras que el cuadro tenía pintadas.

Cuando el misionero se marchó, me dirigí al sacerdote Humberto Torres Osorno, que hacía las veces de Párroco de nuestro pueblo; él me pidió un favor: 

—No hagamos ningún escándalo, hasta cuando yo investigue, con algunos religiosos españoles, que son amistosos conmigo y cuando tengamos esa información, le contamos a la feligresía.

La constatación de los datos se tomó unos ocho meses, porque para esa época, no había tecnología de punta en las comunicaciones, como la que disfrutamos en estos tiempos.

Mientras eso ocurría, el misionero se fue  a visitar su familia, y de regreso, me trajo unos documentos que me enviaba la historiadora, Doña Julie Sopetrán, que por pura casualidad, era hija, del dueño, en donde estaba el extinguido monasterio de Nuestra Señora de Sopetrán en España.

En este mismo momento empezó mi calvario, porque algunos feligreses  empezaron a lazarse contra mí, porque ellos no concebían la idea de que nuestra Virgen del cuadro no fuera Nuestra Señora de la Asunción y lo más grave, es que hay algunas feligresas que aseguran no creerme porque cada vez que cuento el relato de Nuestra Señora de Sopetrán, lo cambio.

Esta circunstancia radica, en que cada que sabemos un dato nuevo de Nuestra querida Virgen, lo agrego al relato; pero esas personas,, no saben que en las ciencias sociales, las ciencias naturales y todas aquellas, que no sean ciencias exactas, como las matemáticas, no existen verdades absolutas y todas son relativas, a las investigaciones que se van haciendo.

Es posible que a lo largo del tiempo, las investigaciones modernas revelen nuevos hallazgos, sobre nuestra especial Virgen y tendremos que seguir cambiando los relatos, para mantenernos bien informados, sobre la figura religiosa, más importante que tenemos en nuestro templo parroquial.

La única circunstancia benéfica que nos protege de esas personas  es nuestro Rector de la Basílica, el padre Rogelio Rodríguez y sus dos colaborados en el servicio religioso.  Ellos creen en nuestros relatos y nos estimulan para que sigamos adelante en nuestro propósito de investigar al máximo, sobre nuestra Preciosa Virgen Negra.

A continuación, les regalo la historia que el misionero me regaló, las oraciones que los españoles le rezan a esta preciosa advocación que es la patrona en Hita, Torre del Burgo, Almoharín, Jarandilla de la Vera, Murcia y Madrid y es una Virgen muy especial en la parroquia de Badajoz.

Entre los pueblos de América, desde Alaska hasta la Patagonia, el único pueblo que tiene la grandeza de tenerla como Patrona, es nuestro pueblo, Sopetrán.

Oraciones a nuestra Señora de Sopetrán, para todos los días.

Soberana Señora Virgen María Sopetrana, patrona de nuestro pueblo y nuestra especial abogada, cuya antigua advocación quiere decir sobrepiedras, y Vos lo sois sobre las más preciosas por vuestras virtudes, prerrogativas y gracias, 

A Vos, excelente piedra, no para engaste de diademas terrenas, sí empero para coronas de los Santos, vuestros favorecidos devotos os tributamos esta oración, compuesta de nueve preciosas piedras, que engastadas en lo humilde de nuestros corazones, ofrecemos a vuestra Majestad, Implorando rendidamente vuestro patrocinio en todas nuestras aflicciones de cuerpo y alma; y también para que nos alcancéis la gracia particular, que os pedimos en ella, si es para gloria de Dios y provecho de nuestras almas.

Sacratísima Virgen María Sopetrana, Judit misteriosa, y graciosa libertadora de los cristianos, los que oprimidos del mahometano rigor, gemían entre prisiones y grillos, implorando vuestro maternal amparo, el que no tardó a sus ruegos, pues bajando Vos del cielo, llenando vuestra piedad de resplandores la Tierra, disteis libertad al Cristiano Pueblo y deshaciendo las huestes enemigas con su capitán el infante Alí Maimón, a quien Vos propia disteis el santo bautismo, quedó sosegada esta tempestad. Por tanto, piadosísima María, os suplicamos nos libertéis de los más fieros enemigos nuestros, mundo, demonio y carne, y de las más crueles presiones que nos atribulan: Los pecados, y nos atraigáis a la libertad de hijos del verdadero Jesucristo nuestro Señor, a quien sea gloria eterna. Amén.

¿Cómo llegó Nuestra Señora de Sopetrán, a nuestra tierra?

Después de la fundación de nuestro pueblo, en el caserío de Córdoba, nuestro fundador, Francisco Herrera Campuzano, contrató la pintura de la Virgen de Sopetrán, con los pintores que estaban en Santa Fe de Antioquia y el día 14 de Agosto de 1616, el cuadro al óleo fue traído procesionalmente desde Santa fe, hasta la Viceparroquia de Nuestra Señora del Saladito de Córdoba, por el camino de herradura, que pasaba por el paso real y luego tomaron el callejón de El Rodeo, hasta la placita, pasaron la quebrada la Sopetrana y se desviaron por el sendero de la Batea, hasta Córdoba.


Imagen pintada al carboncillo, que trajo, Francisco Herrera Campuzano, para que le pintaran la Virgen que nos donó:

Es importante decir que este cuadro nos acompaña hace cuatrocientos dos años y Nuestra Señora, siempre ha estado dispuesta a concedernos sus favores.

Este cuadro, está metido en un rincón de San Alejo en la casa parroquial de Córdoba, en circunstancias muy desfavorables, sin que los que lo custodian sepan la importancia que tiene para los sopetraneros, porque fue el regalo que don Francisco Herrera Campuzano nos hizo, hace cuatrocientos dos años.

Con muchas intrigas de mi parte y con la ayuda del ilustre sopetranero, el doctor Raúl Tamayo Gaviria, conseguimos que el señor gobernador del Departamento, el doctor Luis Pérez Gutiérrez, mandara una comisión de expertos del museo de Antioquia, para que miraran el cuadro y luego iban a gestionar la forma de llevarlo al museo, para restaurarlo, pero no fue posible que el sacerdote de Córdoba, lo mostrara y solo les informó, que el único óleo que había en su parroquia, era el de Nuestra Señora del Socorro, otra importante advocación de nuestra Señora la virgen María.

El óleo de Nuestra Señora del Socorro, es precioso y conserva el marco original de la época de la colonia española; en él se representa a Nuestra Señora que protege a una niña, que satanás, fuerza del mal, se quiere llevar,  el óleo es propiedad de la parroquia de Córdoba, que eclesiásticamente se llama, parroquia de San Roque, pero en la colonia se llamaba viceparroquia de nuestra Señora del Saladito de Córdoba.

El cuadro de nuestra Señora 
está en esta situación.

Con la  fotografía que logré tomarle, con el debido permiso que me concedió el párroco anterior al que hay, le hice una restauración virtual en mi computador y luego con esa recreación logré pintar un óleo muy parecido al cuadro original.

Este es el cuadro al óleo que logré pintar.

En él, aparece Nuestra Señora, la Virgen sobre piedras, acompañada por veintiún ángeles; que posan sobre un árbol de brevas, que nació en un rocadal, o montón de piedras; Alí-Maimón con tres de sus hombres; cinco prisioneros de los que llevan, para degollar delante del califa Al-Mamún; la tolda de campaña, en donde posaban; y la fuente redonda, en donde la Virgen bautizó a Alí-Maimón.

Esta es la historia, que aprendí de boca del misionero español:

La Virgen de Sopetrán o Virgen sobre piedras, es una advocación que nació en el monasterio de los monjes Benedictinos, en España, después de que Nuestra Señora, descendió sobre un árbol de brevas o higuera, que había nacido en un rocadal, en el valle de Solanillos.

El cuadro al óleo, contiene los siguientes elementos:

La Imagen de la Virgen María; dieciocho ángeles que la acompañan; Alí-Maimón, el hijo del califa de Toledo y tres de sus soldados, en la parte inferior izquierda; cinco de los prisioneros que llevan, para matar en presencia del califa: Al-Mamún; el árbol de brevas, en donde posó Nuestra Señora; la fuente redonda, en donde Nuestra Señora bautizó a Alí-Maimón y le cambió el nombre por Petrán, palabra hebrea, que significa piedra, porque con esta piedra, Nuestra Señora montaría la iglesia católica en España; la escena se desenvuelve a eso de las cuatro y media de la mañana.

En España se celebra su fiesta, el día 8 de septiembre.

Ahora vean la última pintura que realicé de Nuestra Señora de Sopetrán, en la que suprimí, todas las joyas que los feligreses, le han regalado, por los favores que ella les concede.

Es bueno que sepan que cuando presenté esta pintura, ante un grupo de personas que se dicen religiosas, les pareció muy raro que no aparecieran las joyas, que  han sido, las causantes de acabar con la textura del lienzo; 
recuerden que cuando el óleo llegó de España, venía, tal como yo lo he pintado.

Por todas estas razones, he tenido que aguantarme cuarenta y dos años, a la feligresía, diciéndome mentiroso, pero me pueden seguir insultando, que yo me hago el loco.

Dicen que a palabras necias, oídos sordos y eso es lo que he tenido que hacer.

A continuación el nuevo óleo 
de Nuestra Virgen:

Como punto final les voy a regalar una recreación que hacen los antropólogos y los arquitectos, que manejan el proyecto de reconstrucción del viejo monasterio de Sopetrán en España.

Las ruinas reales de ese monasterio son estas:

Espero, es que la feligresía algún día, empiece a creer en las bondades de Nuestra Señora de Sopetrán, porque esta es la advocación que produce los milagros.

No es necesario que crean en mis relatos, porque yo no soy un profeta ni enviado especial del Señor y solo cumplo con mi tarea de investigar, sobre las raíces de nuestro pueblo.



Sopetrán, junio 21 del 2018.

Estimados coterráneos y amigos de este blog: Cuando yo tenía seis años, y de eso hace sesenta y seis, había en mi casa un libro en el cual se aseguraba que el nombre de Sopetrán se debía a un cacique indígena que llamaba José Petrán y vivía en las cercanías. Todos nos tragábamos el cuento y así lo comunicábamos a conocidos y a extraños, en la década del ochenta conocí a Darío y me facilitó un folleto que él editó en el que puso los conocimientos del misionero mencionado en esta entrada. Con esos conocimientos, Petrán ya no quedaba de este lado del charco, sino del otro. De esa fecha para acá es mucho lo que le he prendido a Darío. No hay qué mirar la sencillez con la que Darío se presenta en público para su calificación. Darío es un sabio y aunque hay muchos sabios en nuestro departamento son muchos los municipios que quieren tener un darío sevillano en su territorio que esté enseñando con ánimo a niños, a jóvenes, y a ancianos (qué cuentos de adulto mayor).

 No te desanimes Darío: Pa tras, ni pa coger impulso.

Gabriel Escobar Gaviria de los Gavirias de Sopetrán.

jueves, 12 de julio de 2018

El turpial


El turpial, un cantante mañanero muy especial
Darío Sevillano Álvarez

El turpial, es uno de los integrantes del orden de los paseriformes, es decir, parecidos a pájaros; y de la familia de los ictéridos, es decir, los pájaros de color amarillo; que vive en zonas secas principalmente en bosques de rastrojo, zonas de cultivo y plantaciones forestales; que se alimenta principalmente de insectos que captura saltando y explorando sobre el follaje y complementa su dieta con frutos y néctar de las flores.

Su nombre científico es Icterus nigergularis, se deriva de una palabra griega ίκτερο ‘amarrilento’; la palabra latina niger que significa ‘negro’; y la palabra latina ‘gularis’. que traduce 'cuello'; es decir el pájaro amarillento con cuello negro.

Este animal, que es oriundo de América y es uno de los buenos cantores del mundo animal, tiene un canto sonoro, melodioso y variado, que suele escucharse al amanecer, aunque emite sus llamados y fraseos a cualquier hora del día.

Los machos suelen cantar más que las hembras.

Prefieren los lugares cálidos como los llanos, los cardonales, los matorrales espinosos, los bosques que pierden las hojas y los bosques en los márgenes de los ríos.

En Sopetrán lo encontramos en los tres pisos térmicos y se adapta perfectamente a la alimentación por frutas principalmente el plátano.
  
Estas aves son pájaros pequeños o medianos de picos robustos y puntiagudos.

En muchas de sus especies predomina en los machos el plumaje negro, frecuentemente en contraste con zonas amarillas, naranjas o rojas.

Las hembras suelen ser de menor tamaño.

A esta familia pertenecen los turpiales o bolseros de América (Icterus), los caciques o conotos, los rabiamarillos o mochileros, los zanates y los tordos americanos.

Para su reproducción que casi siempre es entre los meses de marzo a septiembre, los turpiales raras veces construyen sus propios nidos, más bien suelen utilizar los que hayan sido abandonados, o en algunos casos expulsan de manera agresiva a los ocupantes.

Después de que tienen el nido en su poder lo defienden ferozmente de cualquier intruso; la puesta es de tres a cuatro huevos; la incubación la hace sólo la hembra, por espacio de dos semanas; los pichones son alimentados por ambos padres durante aproximadamente quince días; intentan anidar hasta dos y tres veces durante su período reproductivo.

Son pájaros muy fecundos y con esta característica, a pesar de su extensa cacería, para tenerlos enjaulados, aún es una especie abundante.

Fue introducido al Caribe hace más de dos siglos, probablemente como ave ornamental, y se ha dispersado naturalmente a las islas cercanas. Es nativo de 
la cuenca del río Amazonas y habita en la mitad norte de Sudamérica.


En Sopetrán, tenemos muchos turpiales en la parte correspondiente al piso térmico cálido, en las veredas de La Miranda, Córdoba, El Llano, El Palmar, y en las partes de las confluencias de las quebradas con los ríos; en la zona templada y en la zona fría, abundan en las plataneras y en ellas fabrican sus nidos.

Conocí una familia que tenía un turpial, que vivía en el patio de la casa y que a veces llegaba a las manos de los miembros de ella, para recibir sus caricias; también existen campesinos que los manejan en estado de semicautiverio, es decir duermen en sus casas, pero en el día salen a buscar alimentación en el bosque.

No es recomendable tenerlos en jaulas permanentemente porque, ya lo anuncié cuando traté el sinsonte, si cantan, no es de alegría, sino pidiendo ayuda a sus congéneres, para que los liberen de la esclavitud.

El 23 de mayo de 1958, tras un concurso promovido por la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales, se nombró una comisión de científicos y naturalistas para decidir, cuál sería el ave más representativa de Venezuela, entre las especies candidatas estaban:

El gallito de las rocas, el cucarachero común, la paraulata llanera, el zamuro,  la guacharaca, y el turpial; este último ganó el concurso y junto a una orquídea especial, son los símbolos más representativos de esa nación.

Para darle el nombre de turpial, en Venezuela existen dos teorías: La primera sostiene que proviene de raíces indígenas; y la segunda, en voz del estudioso de la flora y fauna venezolana, Bruno Manara, indica que se debe a la forma onomatopéyica de su canto, que puede escucharse como turu-pio, turu pio.

La palabra turupio, es un modismo venezolano, que traduce turpial.

Ahora, describamos el animal, como se presenta en la naturaleza:

Su plumaje es negro en la cabeza, encima del pecho y en la parte superior del cuerpo y las alas, mientras que el resto del cuerpo es amarillo oscuro, casi anaranjado.

En sus alas tienen una fina franja de color blanco.

Los ojos son de color amarillo con un contorno de piel azul clara.

Su pico es de forma cónica, agudizado y comprimido.

Mide aproximadamente 24 cm.

Los tonos de su plumaje van con la edad, los turpiales amarillos son los más jóvenes, y los adultos son anaranjados.

Como punto final lo podemos clasificar:

Reino: Animal.
Filum: Cordados.
Clase. Aves.
Orden: Paseriformes.
Familia: Ictéridos.
Género: Icterus.
Especie: nigrogularis.

Es importante aclarar que hay una especie, muy común, que es la que abunda en Venezuela, que se llama Icterus icterus.

Recuerden que cuando un animal, tiene su nombre con dos palabras iguales, es porque esa especie, es el prototipo de los de su grupo.

Ejemplos:

Canis canis, Felis felis, Icterus icterus.

Mi hermano Jairo, que sabía hacer unas jaulas muy cómodas para las aves, era muy aficionado a tener sinsontes y turpiales y mi casa, parecía una sala de concierto animal, pero en esa época vivíamos en una casita muy humilde de propiedad de la parroquia, que colindaba con uno de los muros de la capilla del Sagrado Corazón y por los ventanales se metía el canto de las aves y el sacerdote, que allí celebraba, pidió el favor de solucionar el problema del canto de los animales, mientras estaban en las funciones del culto y mi padre que era de temple militar, ordenó que soltaran esas aves y así se hizo.
  
Los dejo en la grata compañía de esta hermosa fotografía.






Sopetrán, 26 de juniodel 2018.