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miércoles, 10 de mayo de 2017

Encuentro maravilloso

Nuestra Señora de Sopetrán, regalo de don Francisco Herrera Campuzano en el mismo año en que fundó el poblado
Darío Sevillano Álvarez

Recordemos que históricamente, se cuenta, que cuando don Francisco Herrera Campuzano, fundó a Sopetrán el día 22 de febrero del año 1616, contrató los servicios de unos pintores españoles, que había en la ciudad de Santa Fe de Antioquia, para que le pintaran un óleo de buen tamaño por muestra de uno en blanco y negro que él traía desde España.


Con esta muestra en la mano, los pintores estuvieron trabajando en el cuadro, por espacio de cinco meses y el día 14 de agosto del año 1616, trasladaron el óleo procesionalmente al pequeño municipio, que funcionaba en el caserío de Córdoba.

El cuadro acompañó la Viceparroquia de Nuestra Señora del Saladito de Córdoba, por espacio de unos cincuenta años, pero cuando el gobernador Juan Buesso de Valdés empezó la construcción del templo de Nuestra Señora, diseñado por él, el caserío fue trasladado al lugar en que hoy estamos y el cuadro llegó con el sacerdote de turno y nos acompañó por muchos años.

La imagen que voy a mostrarles, es lo que queda de ese hermoso lienzo, que por un error de uno de nuestros párrocos, el sacerdote Humberto Torres Osorno, fue mandado para la jurisdicción eclesiástica del corregimiento de Córdoba, para que los fieles de ese lugar le pudieran rezar a nuestra Señora.

Es importante anotar algunas cosas: La Virgen solo estuvo unos años en el templo y cuando la vieron tan deslustrada, la confinaron a estar en una pieza de la casa parroquial.

Está tan deslustrada, porque la señora Dolores Ibarra, que era una pobre mujer de buena voluntad, no sabía la grandeza del óleo y le puso una cantidad de bobadas: estrellas, rosario, corona, flores de papel crepé y se los pegaron con colbón.

Este elemento pegante, fue el que acabó con el óleo, porque en esos lugares se cayeron las pinturas y algunas desaparecieron, como las caras de unos doce ángeles, las caras de los soldados de Alí-Maimón y las caras de los prisioneros, que había al lado derecho del óleo.

Hace unos ocho meses, vino a Colombia, la historiadora Española, Julie Sopetrán, la persona, que toda la vida ha vivido en las tierras, en donde está, el extinguido monasterio de la Virgen, y la llevamos a Córdoba para que viera el cuadro.

Cuando lo vio, casi le da un infarto de la alegría de haber descubierto esta obra de arte y entre Ella y Yo, nos dedicamos a investigar los orígenes del óleo y encontramos la verdad: este es el que regaló nuestro fundador desde hace 401 años.


Así está la virgen que donó Don Francisco Herrera Campuzano el día 14 de agosto de 1616.

Si lo analizan cuidadosamente, se van a dar cuenta de que faltan muchas partes del óleo, unas porque los años las acabaron y otras, porque el colbón y los malos tratos las desmejoraron.

Observen la dificultad para visualizar las caras y los cuerpos de los ángeles, las personas que están al lado izquierdo y los prisioneros del lado derecho.

Pasada la visita de doña Julie a nuestro pueblo, me presenté ante el párroco de la iglesia de San Roque, como ahora se llama eclesiásticamente, y le pedí muy respetuosamente, me dejara tomar una buena fotografía de la obra.

Con ella en la mano, me dediqué a hacerle una restauración virtual, toda vez que no soy capaz de hacer la restauración física, dada la razón de que esos conocimientos se aprenden en las universidades y los procedimientos son un poco complicados.

Después de cincuenta y siete días de restauración virtual, logré una imagen parecida a la que pudo ser este importante lienzo.

De esta imagen mandé a hacer cien registros tamaño Jumbo que son 13 x 18 centímetros, para regalárselos a las personas devotas de Nuestra Señora.


Analicen la restauración virtual, para que al menos podamos conocer quienes acompañan a la Virgen en la pintura al óleo.

Fíjense muy bien cómo los pintores, confundieron la fuente redonda, que está en la muestra, en la que Nuestra Señora bautizó al hijo del moro, con el redondel del árbol y por esa razón, el brevo está metido entre la fuente.

El paso que sigue, podría ser apuntarme a pintar un óleo que se parezca a la restauración virtual y en eso estoy.

Cuando lo tenga listo, les estaré comunicando a todos los sopetraneros y a los que no lo son y estén interesados en conocer la imagen de la milagrosa virgen que nos acompaña.

Recuerden que el otro cuadro de ella, el que está en el oratorio especial del templo parroquial, luce unos galardones de metal, que son los testimonios de los feligreses, por los favores que ella les concede.

Para los que no conocen el otro óleo de ella, lo mostraré a todos y los que quieran tenerla, pueden copiar y pegar, porque estas fotografías son mi autoría y no tienen copyright.

Como la restauración física está muy lejos, porque la parroquia de San Roque no tiene el dinero para hacerla y la parroquia de nuestra Señora de la Asunción, que puede tener el dinero, no puede invertir en ella, si pertenece a otro ente eclesiástico, tendremos que esperar, a que algunos hijos ilustres de nuestro terruño, consigan con el estado la restauración del óleo, que es lo que más nos interesa a los hijos de estas tierras.


Sopetrán, 3 de mayo del 2017.

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