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viernes, 14 de abril de 2017

2017 Jueves Santo

 La Procesión de Prendimiento
Darío Sevillano Álvarez

Aunque la procesión de prendimiento en los viejos tiempos solo era para los varones, muchas damas asisten a ella y me parece muy bien por aquello de la igualdad de derechos de ambos sexos.

La procesión empezó tal como estaba programada, y el sermón 
de prendimiento fue proclamado por el padre Fernando.

Cuando terminó el sermón, los sacerdotes y uno de 
los seminaristas se alinearon al pie del paso principal.

Como la procesión es para varones, este precioso niño
se unió al grupo de clérigos con su luminaria encendida.

El paso principal, es el pasaje de la Oración en el Huerto de los Olivos; las dos imágenes de madera, son quiteñas muy preciosas y pertenecen al tesoro del templo.

Este es el rostro de Jesús, sudando gotas de sangre, porque conocía todos los secretos de los sufrimientos que tendría que padecer en las próximas veinticuatro horas.

Analicen el rostro del ángel que lo quiere consolar
y que le recuerda el amargo cáliz que tendrá que consumir.

Esta es la escena de la traición de Judas, 
cuando Jesús le dice: «¿Con un beso me entregas?».

En este paso escultórico, va un soldado de la guardia romana, conduciendo a Jesús como a un malhechor; los miembros de la Policía Nacional, se hicieron cargo de la llevada del anda.


En este paso sencillo va Pedro y un gallo canta, para recordar el pasaje bíblico de las tres negaciones del apóstol antes de que el animal cantara.

Al llegar al templo, se realizará 
la Hora Santa frente al monumento.



Sopetrán, 13 de abril del 2017.

*

sábado, 26 de marzo de 2016

Semana Santa 2010, Jueves Santo. Procesión de Prendimiento

La Procesión de Prendimiento
fue muy exitosa

Darío Sevillano Álvarez


Este paso monumental habla por sí solo.
Jesucristo está sudando sangre.


El padre Fernando pronunció el sermón de prendimiento
en una forma sencilla, clara, buena y sustanciosa.


El paso esta en hombros de los cargueros
que se apoyan en sus alcayatas para poder resistir.


La Luna, melancólica y triste,
con su lumbre enrojecida por el verano, parece decir:
me conduele el caso de Jesucristo.
  

El señor cura, cirio en mano, 
preside el prendimiento.
  

El Padre Fernando acompaña el paso secundario.


La feligresía, se acomoda en los laterales del callejón.


El paso secundario, viene acompañado
de un jesús de carne y huesos
y dos esbirros de los sumos sacerdotes.


La feligresía se manifestó en pleno.


La asistencia es bastante buena.


Con las lámparas de sodio y el cuadro vivo,
los santos quiteños se ven preciosos.


El reflejo de la lámpara de sodio
le da textura al paso principal.


¡Que espectáculo¡ Los ancianos
de nuestro pueblo, nos acompañan.


Al templo, le pudiéramos cantar:
Y todo a media luz…


La Luna nos coquetea por entre sofito del templo.


El destello del flas hace un milagro.



Sopetrán, marzo 24 del 2016.

*

viernes, 25 de marzo de 2016

Semana Santa 2016, Jueves Santo. Misa in Cœna Domini

La Misa in Coena Domini
Darío Sevillano Álvarez



El altar mayor está muy bien decorado y
la Cena del Señor está preparada.
La feligresía se hizo presente 
con muy buena asistencia.


Éste es un detalle de la Cena.


Los arreglos florales son preparados 
con mucho gusto y con un estilo, de sabor egipcio.


La credencia está saturada de vasos sagrados.


El altar de las celebraciones luce esplendoroso.


Éste arreglo floral está
en la parte delantera del altar.


Un coro especial solemnizará la ceremonia.


A las cuatro en punto, el padre Celis empieza 
el solemne desfile de los doce apóstoles
que estarán en la Cena de este año.


El sacerdote hace uso de la naveta
y aplica incienso en el reverbero del incensario,
para dar inicio a la importante procesión.


El desfile avanza por la nave del medio.


Llegan al altar de las celebraciones.


El padre Celis hace la venia de rigor, inciensa tres veces dobles el altar y luego se dirige a la parte posterior para empezar la Misa de la Cena del Señor.


El sacerdote toma su rol en
el altar de las celebraciones.


Este es un espectáculo religioso de muchas proporciones;
el que pida más… Que le cañen pique.


El maestro de Ceremonias, que es algo así, como
el jefe de protocolo religioso, presenta la Eucaristía.


Se hace la primera lectura.


El sacerdote escucha reverentemente.


Se hace la segunda lectura.


Como la Eucaristía es solemne, los ciriales deben estar a los lados del ambón y el sacerdote debe incensar, con tres golpes dobles, el libro en donde está el evangelio.


El sacerdote hace la homilía.


Este niño se puso de ruana la
Misa de la Cena del Señor, parecía vendiendo paletas
y no tuvo quien lo amonestara.


El lavatorio se hizo en forma muy visible a todos los doce personajes. No lo pasamos en atención a que el informe gráfico, no se vuelva muy largo.


El maestro de ceremonias y Soledad
hacen la plegaria especial.


El templo estaba colmado de feligreses.


El sacerdote presenta el pan y el vino.


Esta es una ceremonia bastante importante, que tienen las misas solemnes y consiste en que uno de los clérigos, inciensa al pueblo tres veces, pero los golpes no son dobles, sino sencillos.


Este es el momento más importante de cualquier celebración eucarística y al sacerdote le toca dejar elevados la forma y el cáliz por unos instantes, para que la feligresía los pueda observar y formulen sus peticiones.


También hace parte del ceremonial especial de las misas solemnes incensar a la hostia y al cáliz, pero como se trata del cuerpo y la sangre de Cristo, se debe incensar con tres golpes dobles.


Se dan la paz.


Se reparte la Santa Comunión.



Este es el guion, una especie de estandarte, con un bordado alusivo al Santísimo sacramento y en los viejos tiempos lo debía llevar el señor alcalde, esta vez lo lleva un honorable concejal.


Este es el palio, una especie de protector de la Divina Majestad, cuando salía a las calles, para que el sol o la lluvia no descargara sus furias
contra el Santísimo Sacramento.


El sacerdote, revestido con alba, estola y velo humeral,
lleva en sus manos a la Divina Majestad.
El velo humeral se llama así, porque va colocado
sobre los húmeros o huesos de los hombros.


La procesión avanza.


Unas niñitas, muy bien presentadas, le preparan el camino
al sacerdote para que sus pies pisen pétalos de rosas.


Avanzamos por la nave del medio
hacia la puerta principal.


Este es el monumento, una especie de prisión, en donde Jesucristo, va a estar preso por espacio de veinticuatro horas. Si miramos esto, comparado con lo que sucedió en Jerusalén, son las veinticuatro horas en que Jesucristo ni comió, ni bebió. Solo un Dios, puede hacer estos milagros.
  

Llegamos al monumento.


El sacerdote coloca el pequeño copón
en la celda del monumento.


El señor cura está postrado de rodillas
en una oración profunda frente al monumento.



Sopetrán, 24 marzo del 2016

*