Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

sábado, 18 de septiembre de 2010


INFROME ESPECIAL DE UN ACONTECIMIENTO IMPORTANTE, QUE SE REALIZÓ HOY JUEVES 16 DE SEPTIEMBRE DE 2010
Darío Sevillano Álvarez

La secretaria de Gobierno, doctora Érica María Londoño Londoño, una servidora del Estado con la mejor dedicación a su trabajo, nos comunicó: Que en el día de hoy, iba a haber una jornada especial, en la escuela de Tafetanes. Me dirigí al lugar y me encontré con esta sorpresa:

Plano profundo de la escuela. Un lugar agradable y de acuerdo con las normas para construir un plantel educativo.

Plano mediano. Observen la pulcritud de su jardín, la distribución y la elegancia con que bordean las plantas.

Este es el plano cercano.
Las canastas que cuelgan a lo largo del corredor, muestran la dedicación de la profesora y la de sus alumnos, para mantener en orden su casa.

¿Cómo gozarán las mariposas en este precioso lugar?

Estos son los sembrados de yuca y plátano.

Observen la disciplina de los niños.

Hoy se reunieron con los alumnos de la Escuela Francisco Medina Pérez del llano de Montaña.

También los acompañan los padres de familia de las dos escuelas, porque van a recibir una visita importante, de la Gobernación de Antioquia: Secretos para contar.

A lo largo de sendero, aparece la ilustre visita, que viene cargada con las cajas de los libros, que van a repartir entre las familias de las dos veredas.

Los visitantes anuncian el objeto de su grata permanencia.

Las familias del Llano, reciben sus libros en esta fila.

Las de Tafetanes, los reciben en este lado.

Éste es el cartel que anuncia los patrocinadores de tan noble empresa.

Éste es el emblema de la Gobernación.

La visita tiene otro noble empeño: A las personas mayores de 40 años, les entregan un tiquete rosado y con él pasan a un lugar especial en donde están haciendo un examen optométrico y luego de practicado, les entregan las lentes apropiadas para que puedan leer en su edad.

Este paciente, ya fue diagnosticado y el paso siguiente es regalarle sus lentes.

Estas son las dos ilustrísimas damas encargadas de tan importante tarea.
Gracias a la Gobernación de Antioquia. Gracias a los que coordinan esta bonita labor social. Aplausos para los que conciben tan nobles proyectos.

miércoles, 15 de septiembre de 2010


COMPLEMENTO FOTOGRÁFICO DEL ARTÍCULO DE PREHISTORIA SOPETRANERA
Darío Sevillano Álvarez

Este es el valle del río Cauca, en donde vivieron los americanos de la etnia guama. Ahora está ubicado allí, el complejo de La Florida.

En este mapa de Colombia, están situados los grupos de aborígenes colombianos de la actualidad; en el lugar en donde es el municipio de Sopetrán, puse el nombre de los guamas, porque ése fue el lugar que ellos acoparon, en nuestra prehistoria.

Así, creemos que trabajaban las mujeres de esa época. Recuerden que ellas, hacían las labores domésticas y que manejaban los clanes familiares, que para la época eran matriarcados.

Éstas eran las ollas que hacían en cerámica y alfarería.


Éstas, las imágenes de sus deidades.

Éste es un esquema de cómo pudieron ser sus mejores armas.

Así era el tráfico vehicular por el río Cauca. Recordemos que eran grandes comerciantes y que hacían ferias de trueque.

¡Qué espectáculo!
Éste es un grupo de músicos famosos, dando un concierto.

En el cementerio principal de la tribu, encontramos estas rocas, que fueron cargadas de partes muy lejanas y con ellas marcaban las tumbas de sus muertos, a manera de lápida.

Creemos que la mayoría de sus viviendas fueron como ésta. Eran casas con aire acondicionado natural y sus construcciones eran muy rústicas.

Este es el sendero, que todavía existe, por donde subían a la parte alta, en donde estaban sus muertos

A lo largo y ancho de la montaña, encontramos estas bóvedas profundas y muy bien trabajadas, para poder entrar en ellas. Suponemos que eran los escondites, para librarse de las invasiones.

Observen la perfección con que las trabajaban. En algunas de ellas entramos con muchas dificultades y no les encontramos el final.

Cada entrada, estaba debidamente camuflada, con árboles y malezas.

En toda la extensión de la llanura y la montaña, hemos encontrado gran cantidad de pedazos de alfarería y hachas de piedra.

lunes, 13 de septiembre de 2010


UNA LARGA HISTORIA DE CONTAR, CON EL SOPETRÁN DE MIS AMORES
Darío Sevillano Álvarez
Hubo una vez, un lugar de la tierra, a orillas del río Cauca, en las vegas que hoy conocemos con el nombre de los salados de Córdoba, una gran familia de americanos, que se estableció en ese lugar, para vivir cómodamente, por espacio de unos mil años, antes de la llegada de Cristóbal Colón a estos lares.


Las causas más probables de su ubicación en este espacio fueron: La belleza del paisaje; la facilidad para compactar la sal, por medio de la evaporación del agua; la fruticultura silvestre, que se veía fácil de administrar; la cacería en abundancia, dada la gran cantidad de bosques naturales, que pertenecían a la categoría de bosque seco tropical; el emporio de la pesca, por la cantidad de grandes quebradas y ríos, y la tranquilidad propia del lugar por la falta de competencia, con otras familias, que garantizaba la ausencia total de los enfrentamientos y las guerras.


Todo parecía sonreír a estos humanos y empezaron a progresar aceleradamente: Su economía era muy próspera y en ella manejaba el sistema de trueque, con las tasas de interés incorporadas; cifraban su alimentación en la parte vegetariana, pero incorporaban las carnes de monte y de pescado a sus dietas, que los hacían: hombres con mucha fortaleza y una gran capacidad para montar las ciencias y la tecnología de la época; su agricultura, montada en el cultivo del maíz –con sus siete especies: blanco, negro, amarillo, de leche, de arroz, pira y pintado–, la yuca, el plátano, el tomate, las frutas, las calabazas y las plantas de aliño; sus ganados, los venados eran manejados con mucha cautela, para que la especie, no se extinguiera y sólo el cacique, concedía los permisos especiales a cada familia respecto al sacrificio de estos animales; sus armas, las más sofisticadas del momento, eran concepciones perfectas para mantener el cacicazgo entre las tribus vecinas: hondas, jabalinas, macanas, hachas de piedra y de madera; los venenos se fabricaban a base de plantas y animales y su punto de ebullición se constataba, cuando la persona anciana que los cocía, moría por efectos de los gases tóxicos; medidas a la altura de las circunstancias, como el palmo, el pie, la mano, la pulgada, la cuarta, el jeme, la vara, la yarda, el brazo, la braza, y una medida de capacidad importantísima: el aba, algo así como una pucha o medio litro; sus herramientas, a base de piedra, eran modelos de trabajo, como el garabato que servía de arado, las tarabitas para hilar, las ruecas, las lascas o bisturíes del momento, las ollas de piedra y de cerámica y una cantidad de elementos que hacían las delicias de toda la tribu.


Su religión, una mezcla de muchas culturas, por aquello de que descendían de invasiones, naufragios y todo tipo de peripecias prehistóricas, la cual fue exterminada por los españoles a sangre y fuego, dizque para montar, la católica, que aunque llena de defectos y adversidades de la época; sus creencias en la eternidad del alma, la existencia de un Dios, que cuidaba de sus hijos y los quería, la ley natural normal, en donde se prohibía: Matar, robar, hablar mal del prójimo, no desear sus bienes y todas aquellas cosas que un ciudadano de bien debe cumplir, cuando vive en sociedad; su idioma, un dialecto con todas las de la ley, que fue desaparecido de la faz de la tierra, porque el español, según decían, era más bonito; sus artes, que fuera de la alfarería y la costura, tenían la música y la construcción de instrumentos, como: los tambores, las maracas, los timbales y las flautas y ocarinas que hacían de barro, de madera y otros materiales; sus viviendas subterráneas, construidas con la mejor tecnología, a las que nosotros llamamos hipogeos; sus ciencias más avanzadas, como la astrología, la meteorología y una aritmética rudimentaria; y su cultura, llena de vivencias de todo tipo, que deslumbraron a Colón y a su equipo de maleantes.


En esta etapa de la prehistoria, la educación estructurada, sólo se daba a los hijos varones de las familias importantes, porque según ellos, las mujeres solo eran hábiles para las labores domésticas y la crianza de sus hijos. Recuerden que había cinco rangos o grupos en esas sociedades: caciques, zaques, jeques, brujos y vasallos.


Cultivo de maíz
Si hablamos del cacique, que de ninguna forma se llamaba Petrán, porque no existen registros históricos que así lo ameriten, era Zuburuco o Zubsabaruza, como otros lo registran en los libros de historia, era un hombre increíble, por su fortaleza y por su amor a sus vasallos, capaz de cuidar con celo, toda su jurisdicción que comprendía: Peque, Sabanalarga, Olaya, Sopetrán, San Jerónimo y Ebéjico. De este cacique dice la historia, que era tan aguerrido, que ningún español se atrevía a pisar sus dominios, circunstancia que motivó al rey de España, a adiestrar cinco perros bravos, que luego mandó con esta orden: Búsquenle pleito y déjenlo que pelee con los perros, los cuales se lo comieron a mordiscos.
También es importante decir: Que somos americanos, no Indios, por aquello de que Cristóbal Colón, tuvo un pequeño error, cuando llegó a las Antillas menores y creyó que estaba en la India y por eso nos bautizó con el nombre de Indios, que de ninguna manera se puede aplicar a nuestra raza.


Salado de Córdoba, cavado por los aborígenes. Con la llegada de los españoles a nuestras tierras de Córdoba, terminó la prehistoria y nos metemos en el cuento de la Historia Universal. El primero en llegar parece que fue el señor Francisco Herrera Campuzano, que venía con las funciones de Gobernador de Antioquia y Oidor de la Real Audiencia, el máximo organismo de control, de las actividades de la colonia española.


Cuál sería su sorpresa, cuando piso las tierras de Córdoba y se encontró con una población pujante, organizada, pacífica y receptiva. Era la coartada precisa, para montar allí un pueblito español y apoderarse del emporio de riquezas, que estos nativos poseían y de inmediato, procedió a fundar aquello que conocemos en los libros de historia, como: Viceparroquia de nuestra Señora del Saladito de Córdoba, acto que se realizó el 22 de febrero de 1616, a las ocho de la mañana, en medio de una misa muy solemne y luego viajó a las tierras del sur y fundó la ciudad de San Jerónimo, en las horas de la tarde.
No sobra decir que con la fundación, se montaba una viceparroquia, un cura doctrinero, como se les decía en la época, el padre Rodrigo de Santander, unas familias españolas, que se posesionaran como dueños absolutos de todo lo que había, incluyendo a los aborígenes.
A pesar de todas estas adversidades, el pueblito funcionaba en buenas condiciones, pero los aborígenes esclavos, no daban la medida en el trabajo, por aquello de que los españoles, tenían la falsa creencia de que sus esclavos eran mulas de carga y no necesitaban el descanso. Esta circunstancia, originó el suceso más escandaloso de la historia medieval: la traída de los negros del África, para ser vendidos como esclavos a los grandes señores.



lunes, 6 de septiembre de 2010


Monseñor Jesús Iván Cadavid Gutiérrez


Humberto de J. Herrera Machado

¿Quién era Monseñor J. Iván Cadavid Gutiérrez?

Tomado de la página web de la Institución Educativa J. Iván Cadavid Gutierrez del municipio de Urrao.

El líder nace. Monseñor Cadavid nació líder, el 19 de febrero de 1924 en Sopetrán, aunque todo el mundo creía que era urraeño, pues en Sopetrán apenas vivió año y medio y en Urrao 15 años, la cédula de ciudadanía es de Urrao y en sus conversaciones, reportajes e historias siempre tenía en los labios a Urrao, “el paraíso escondido y la cuna de las ciudadelas estudiantiles deportivas populares; la cuna de los Hogares Juveniles Campesinos de Colombia y de Latinoamérica; la cuna de las “granjas integrales autosuficientes” y la cuna del trabajo con base en la “integración interinstitucional” que copió el doctor Carlos Lleras en su gobierno con el decreto nacional sobre el tema.

En la pila bautismal se hizo hijo de Dios y recibió el nombre de Jesus Ivan Cadavid Gutiérrez. Su padre era el médico rural Eliseo Cadavid Merino, un autodidacta, hombre de gran empuje y capacidad de trabajo; era una persona muy entregada a los demás y es considerado el segundo fundador de Belmira, por las numerosas obras que realizó en la población. La mamá era María Onofre Gutiérrez Tobón de Cadavid. Monseñor Cadavid era el séptimo entre 9 hermanos de los cuales aún quedan: Julián, Jesús María, Eliseo, Blanca, Dolly, Rosalina y Maruja.

Su infancia la pasó en los municipios de Belmira y San Pedro hasta los 8 años. Luego pasó a Medellín donde terminó su primaria. En 1937 pasó a hacer el bachillerato en Bogotá.

Más tarde el joven Iván determina entrar a estudiar la Filosofía y la Teología en el Seminario de Santa Fe de Antioquia en donde recibió las órdenes sacerdotales, a la edad de 23 años, el 30 de noviembre de 1947 y para ello tuvieron que pedir dispensa a la Santa Sede porque la edad reglamentaria es a los 25 años.

Regentó las parroquias de Acandí y San Juan de Urabá. En 1949 fue nombrado rector del Colegio Diocesano de San Luis Gonzaga en Santa Fe de Antioquia. En 1950 cooperador en la parroquia de Cañasgordas. De 1951 hasta 1955 fue a estudiar en las universidades Javeriana de Bogotá y en la Gregoriana de Roma el Derecho Canónico y la Sociología. .

Un “cura quijote” llega a Urrao en 1956

Una nueva vida de esperanza y paz para el valle del Penderisco.

De las cenizas en que estaba sumido Urrao por el odio fratricida que alimentaron torpes pasiones partidistas, surgió en los designios providenciales una nueva vida de esperanza y paz para el valle de El Penderisco, y sería la educación la tabla de salvación. Las alas para levantar el vuelo las prestaría el Liceo Simón Bolívar, en cabeza del Dr. J. Iván Cadavid. Las dificultades atravesadas por el Liceo Simón Bolívar en sus comienzos, podemos extractarla, entre otras, de la obra titulada Hacia una revolución del campo en Colombia del economista urraeño y ex liceísta Absalón Machado Cartagena, que lleva el antetítulo Del edén encendido a la Arcadia de paz, en cual se escribe lo siguiente:

“Ningún escenario más propicio que el hermoso valle del Penderisco para el Pbro. Dr. J. Iván Cadavid Gutiérrez realizar una obra sin igual en parte alguna. ”Recién pasada la violencia liberal-conservadora llegó a Urrao y sobre los rescoldos humeantes de esta lucha fratricida inició una portentosa obra educativa con la construcción de la que llamó Ciudadela Estudiantil y Deportiva Liceo simón Bolívar y los Hogares Juveniles Campesinos.

”En forma planeada, dinámica y acelerada fue dando forma a esta iniciativa, capitaneando el espíritu cívico de los urraeños. En casonas solariegas comenzó esa labor docente, secundado por abnegados educadores, hasta culminar lo que parecía un sueño utópico para cualquier ánimo medroso.

”El Dr. Cadavid, como merecidamente nos habituaba a llamarle, no solo por su título en Derecho Canónico, sino por su gran sapiencia, descubrió el pintoresco balcón en donde hoy están las edificaciones de la ciudadela. Entonces su mente frondosa concibió de inmediato el trascendental programa”.

Un “cura quijote”, como lo llama El Colombiano, llega a Urrao en Enero de 1956 como rector del colegio de varones e inicia una intensa labor en los campos educativo, cívico y social, hasta diciembre de 1970. Quince años de su fogosa existencia dedicados a nuestra Institución como rector, educador y pastor, durante los cuales fundó la entidad asociativa ALEU (sigla que se interpreta como Asociación de Liceístas y ex liceístas de Urrao, o Alianza Legendaria Entre Urraeños) y con ella movilizó a todo un pueblo para hacer realidad la Ciudadela Estudiantil y Deportiva denominada Liceo Simón Bolívar, Urbanización ALEU y Hogares Juveniles Campesinos, trilogía magnifica de obras de gran trascendencia y beneficio para Urrao, Antioquia y Colombia.

Cuando llegó a Urrao, existía una Normal de Señoritas en edificaciones antiguas, pero sin deportes, ubicada en el casco urbano de la población donde las niñas se formaban en los estudios de “normal superior” para maestras. Estaba regentada por las Hermanas Terciarias Capuchinas y se decía en aquellos tiempos que por falta de una educación similar para los jóvenes, Urrao se convertiría pronto en un matriarcado.

Este centro desperdició la oferta que Monseñor Cadavid les había hecho para integrar la normal, con la ciudadela estudiantil y deportiva del Liceo que le tocó organizar a partir de 1956.

Para hombres existía un colegio municipal que antes había sido “Liceo Departamental”, pero con los avatares de la violencia y las incongruencias oficiales, se venía debatiendo entre la vida y la muerte, ocupando casas prestadas, viejas carpinterías o dejando de funcionar por años. Afortunadamente cuando llegó a Urrao encontró a un buen educador, don Reinaldo López, quien con grandes sacrificios había vuelto a organizar el colegio municipal llevándolo hasta tercero de bachillerato en una casa prestada de la población. Este Colegio apenas disponía de unos pocos pupitres y el titánico esfuerzo de don Reinaldo López que se enfrentaba a la indiferencia del pueblo que poco le ayudaba.

A la llegada de Monseñor en enero de 1956, don Bernardo Restrepo, hombre civilista y amante de la educación, había prestado una casa de balcón ubicada en la plaza principal para el funcionamiento del colegio que en aquel año inició con quinto de primaria y cuatro años de bachillerato. Inició una entusiasta campaña de motivación ante todos los estamentos eclesiásticos, civiles, militares y populares con la idea de construir “una ciudadela estudiantil y deportiva” en las afueras de la población, idea ésta que en sus comienzos contó con la oposición del Municipio y de su Concejo, la incredulidad de la ciudadanía y las burlas de no pocos líderes de la sociedad. Pero la campaña continuó sin desfallecer realizando festivales, no obstante las acerbas críticas iniciales pero pasajeras, del querido párroco de entonces monseñor Manuel Arcila hasta llegar al punto de que todo el pueblo urraeño con sus líderes institucionales y naturales, formaron un solo hombre para realizar la anhelada ciudadela e inaugurada en 1960 con la asistencia de autoridades parlamentarias, departamentales, eclesiásticas y civiles y los directivos nacionales y departamentales del ciclismo, atletismo y de natación con los campeones Ramón Hoyos, Cochise Rodríguez, Papaya Vanegas, etc. En 1957 nuestro centro fue declarado por la crítica departamental de entonces como el “primer centro de educación secundaria provincial”.

Hoy, como profesionales o en su proyección ciudadana, los alumnos de nuestra institución se destacan como verdaderos líderes y servidores de la patria, bien como profesionales o como sacerdotes, o como simples ciudadanos de aquilatada solvencia moral y ciudadana. Hay decanos de universidades, rectores de colegios, sacerdotes en muchas diócesis, alcaldes populares, artistas, y periodistas connotados, maestros en todos los rincones de la patria y lideres campesinos que están haciendo progresar sus terruños.
Los últimos años de Monseñor.

Desde 1971, Monseñor J. Iván Cadavid, se dedicó a poner en funcionamiento en el país los Hogares Juveniles Campesinos, casas granjas en las cuales los jóvenes del agro reciben conocimientos en técnicas agrícolas y pecuarias mientras asisten como alumnos regulares a los planteles de educación secundaria en los núcleos urbanos, con el objetivo de educar, recrear y cubrir las necesidades básicas de los jóvenes campesinos de escasos recursos económicos y evitar su éxodo a la ciudad en busca de mayores oportunidades.
Simultáneamente concibió y puso en marcha la filosofía de las granjas autosuficientes para que los colombianos podamos vencer el hambre, la desigualdad social y el éxodo campesino a las ciudades capitales. Su inmensa obra regada en más de 16 departamentos del país y en 147 hogares campesinos, abarca también las ciudadelas deportivas y estudiantiles populares, las granjas integrales autosuficientes y las aldeas comunitarias.

Por estas ejecutorias el veredicto de la historia lo encumbrará al sitial de forjadores de una Colombia nueva, y en nuestro caso particular en el corazón agradecido de cada urraeño y de cada estudiante de nuestra institución, para que su memoria sea destacada ante las nuevas generaciones como modelo de virtudes y paradigma de valores éticos, intelectuales y sociales. No es solamente perpetuar en bronce o piedra su memoria física, sino difundir su vida y obra.

En Medellín, a la edad de 77 años y víctima de una enfermedad que lo tenía postrado hacía dos años, falleció el 29 de Mayo de 2001 en el Hogar Sacerdotal San Juan Eudes de Medellín, después de 53 años de vida sacerdotal. Sus cenizas reposarán en un osario en la parroquia de Jesús Nazareno.

Hoy pedimos al Dios todo poderoso que su santo espíritu nos asista para practicar con sabiduría y acierto el lema de nuestra institución: Fe, ciencia, Deporte y Trabajo.

Algunos títulos y frases celebres de monseñor
Titulos

Su gestión en beneficio de los más pobres fue en varias ocasiones reconocida con muchos galardones, entre ellos:

La Gran Cruz de la Orden de San Carlos.
La Estrella de Antioquia.
La Orden al Mérito Deportivo.
La Orden Constantiniana de Caballero
La medalla que otorga el Departamento de Antioquia a los mejores educadores. Se le llamó el “Cura Quijote” por su programa de asentamiento juvenil en el campo. Su obra de Hogares Juveniles Campesinos, ha sido señalada como piloto internacional y como modelo de educación campesina y de desarrollo rural sostenible para América. Es una empresa social autosuficiente, manejada por su propia comunidad, epicentro de desarrollo integral rural sostenible, y él mismo decía: “Si todavía no hay un hogar ideal, es por falta de colaboración, estamos frente a un cambio de sistema, un nuevo paradigma y esto exige tiempo, dinero y colaboración”.

“De revoltoso y tira piedras a pacificador” titula un artículo del periódico del Espectador del 14 de febrero de 1991. “Un hombre que ha puesto su vida al servicio de los campesinos es hoy un ejemplo claro, de la lucha que se gana sin las armas”.

Canónigo de la catedral de Santa Fe de Antioquia y recibió el título de Prelado de Honor de su Santidad Juan Pablo II, el 13 de mayo de 1999

Frases

"La violencia que se vive en el país no tiene más causas que la injusticia social y la pobreza”.

Su consigna: "Lo que oigo lo olvido, lo que veo lo recuerdo, lo que hago lo sé".
“Mientras haya injusticia, habrá hambre y mientras haya hambre, no habrá paz”.

“El futuro de Colombia está en el campo, el futuro del campo está en el niño y el futuro del niño está en nuestras manos”.

Liceo J. Ivan Cadavid Gutierrez
Municipio de Urrao

Santuario de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Fue exaltado por Monseñor J. Iván Cadavid, después de un trágico accidente donde un bus escalera rodó varios metros entre Urrao y Betulia en un paseo con los estudiantes del Liceo y milagrosamente ninguno murió.


Este pabellón se encuentra ubicado en el costado norte del Liceo.

Segundo pabellón ubicado en el costado Sur del Liceo J. Iván Cadavid G. Nótese sobre las escalas la figura majestuosa de Cristo Rey. El césped que vemos es la cancha de futbol.

Lago natural en el Liceo J. Iván Cadavid G. En el centro del lago se encuentra San José, Patrono del Liceo y lo rodea el velódromo Martín Emilio Cochise.

Tremenda panorámica de Urrao, tomada desde el último piso del segundo pabellón del costado Sur.

Tres sitios importantes del Liceo J. Iván Cadavid G. En primer plano, un kiosco donde se reúnen los alumnos; en segundo plano, la cafetería y en tercer plano el salón múltiple.

Placa Polideportiva en el Liceo J. Iván Cadavid, situada en medio del primer pabellón y el salón múltiple.

De Carmen Cecilia Contreras de Mejías

Gabrielito:
Las penas que a mi me llegan pierden su tiempo llegando, porque aprendí en Sopetrán que hay que vivir es cantando. ¿Qué tal?, felicitaciones a todos los involucrados en este proceso, lo están haciendo de maravilla, Dios los bendiga.

Gracias, Carmencita. En verdad estamos muy orgullosos de este trabajo y tanto en nuestro terruño, como en el resto del planeta, lo están abriendo todos los días.

domingo, 5 de septiembre de 2010


Una historia musical...

Darío Sevillano Álvarez
Cuando voy por la calle y me encuentro con turistas que no conocen la cultura de nuestro pueblo, muy a menudo me preguntan:
–¿De dónde sale tanto músico en su tierra?
Esta pregunta surge del hecho histórico, que cuando ven las publicaciones en las páginas de internet, aparecen grupos musicales diferentes.
Las posibles respuestas, pudieran ser:
–Nuestra genética, tiene incorporado el programa de artística, en su disco duro, porque somos la fusión de dieciocho civilizaciones, de los viejos continentes, que han trasegado por los espacios infinitos del planeta y han derramado ese cúmulo de saber a diestro y siniestro.
Pero nada seríamos, si nuestros administradores descuidaran la sublime labor, de velar por la culturización de sus gobernados.
En nuestro caso, las administraciones municipales, a través de sus Casas de la Cultura, se han preocupado por mantener la llama del saber y de la artística, en sus sagradas aulas.
Es así como los profesores de música y danzas, mantienen semilleros de niños, que aprenden estas hermosas costumbres, para que la fábrica de músicos y balletsitas, no se vaya a extinguir.
En esta publicación verán las evidencias de lo que estoy afirmando, porque un buen reportero gráfico, tiene que aplicar el viejo dicho popular:
“A Dios rogando y con el mazo dando”.
Pues en caso contrario, la información sería, como dice otro de los mejores refranes:
“Mucho tilín, tilín y pocas paletas”.
Los invito a disfrutar de este espectáculo...

Nuestros niños, son entrenados, en la disciplina de buen ritmo, porque un músico no puede fallar con el compás.

El profesor de música, John Jairo González da las instrucciones correspondientes, para marcar con los pies y con las manos, los diferentes ritmos musicales.

Observen la disciplina de nuestros muchachos.

Las instrucciones van y vienen.

Después de un buen calentamiento, a lo que vinimos; es muy placentero observar, cómo los instrumentos son más grades que los niños.

Es un espectáculo, digno de ser publicado.

Las damas, también se involucran.

En esta retreta, no sabe uno, si aplaudir a los que ejecutan o disfrutar del trozo musical.

Este niño, está feliz, porque los ejercicios de solfeo le suenan muy bien.

Me quedo sin palabras, ante la magnitud del suceso; la cámara indiscreta, sorprende a esta solista, haciendo sonar la flauta traversa.

Los percusionistas, están tomando un descanso, después de un largo ensayo.

¡Suspenso!
La orquesta de cámara, está ejecutando.

Se incorporan otros instrumentos.

Armstrong, el famoso tenorista, se quedó en palotes.

¿Y qué decir de las voces roncas de la orquesta?

Miren la malicia, con que estos niños interpretan la percusión, parecen jugando a pisingaña.

El director, con toda la seriedad que lo caracteriza, dirige las operaciones de su pequeña sinfónica.
Espero haber logrado lo que me proponía y que todos los que vean estas fotografías, sepan que en Sopetrán, nos levantamos y nos acostamos, al son de la música, aplicando aquel dicho de la canción:
“Las penas que a mí me llegan, pierden su tiempo llegando”.