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sábado, 11 de junio de 2011

Yo vivo en Sopetrán,
un paraíso de América
Darío Sevillano Álvarez



Décima Cuarta Unidad
Historia sopetranera

Recordemos que la historia nuestra empieza, con la llegada de don
Francisco Herrera Campuzano.

Hay un relato del historiador santafereño, don Miguel Martínez, en el que se cuenta que el lienzo de Nuestra Señora de Sopetrán, una virgen de origen español, había sido contratado en la ciudad de Antioquia y que fue traído a Córdoba, el 14 de Agosto de 1616, por el camino del paso real, la finca La Bruja y el camino que de El Rodeo conduce a Córdoba, por donde corre la quebrada La Batea.

Templo de Córdoba, en donde nació la ciudad.

Por los relatos de don Manuel Uribe Ángel y otros historiadores antioqueños, sabemos que el caserío funcionó en ese lugar unos 50 años y que fue trasladado al lugar en que hoy está Sopetrán, desde la fecha en que iniciaron la construcción del templo parroquial de Nuestra Señora de la Asunción.

Capilla de Córdoba, que reemplaza el viejo templo.

Este templo fue construido en la última década, gracias a los esfuerzos financieros de los feligreses de Córdoba y con las ayudas de los dueños de las fincas de recreo, que están situadas en su extensión territorial.

También participaron muchos dueños de parcelas de La Florida, un complejo habitacional que pertenece a las tierras de Olaya.

El sacerdote que más contribuyó a la construcción del templo y de la casa parroquial, una vivienda digna, es el presbítero Norberto Ocampo, de la Arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia.


Hubo un censo de población de esa época, que narra con pelos y señales, la cantidad de habitantes del caserío, en los siguientes términos: «260 blancos; 440 mestizos; 510 aborígenes; 750 mulatos y negros; 190 esclavos; para un total de 2.150 habitantes».

Así era Sopetrán en el tiempo de la colonia.

Hubo algunos aborígenes destacados en el Gobierno de nuestro pueblo, entre ellos están: Luís Ortega, que fue protector de los Indios; Francisco Amazará, que fue gobernador en 1635; Diego Cisquiarcoo, que gobernó en 1756; Basilio, que gobernó en 1797; el indio Yotagrí y Rafael Oquendo, también gobernaron unos días.

Por esa misma época, se presentaron dos circunstancias infortunadas, que cambiaron el rumbo de la historia para el pequeño caserío que había fundado Herrera Campuzano: Los hijos de los grandes señores, se estaban enamorando de los aborígenes y de los negros que habían traído del África. Los españoles, celosos de que su gran raza no fuera a dañarse por la fusión con otras razas, según ellos, menos importantes; y el hecho, también muy peligroso, de que los mosquitos, estaban picando a los colonos y les producían las fiebres malas, como el paludismo, el dengue, la tifoidea y la fiebre amarilla, hicieron que el poblado fuera trasladado al lugar que hoy ocupa, más o menos en la década del 70 del siglo XVIII, y es así como aparece la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Sopetrán, que en el siglo XIX se convirtió en el Municipio de Sopetrán, después de la mitad del siglo.

Estas circunstancias, obligaron a los españoles a trasladar el pueblo, para el lugar que hoy ocupa y en esta fecha, 31 de diciembre de 1657 el gobernador, don José Barón de Chávez, le concedió el título de municipio, por un acuerdo entre los patronatos real y diocesano.


En el año de 1678, el gobernador arquitecto don Juan Buesso de Valdés diseñó los planos, para la construcción del templo que hoy es la mejor joya arquitectónica que poseemos y en él se trabajó por espacio de muchos años, dada la razón de que sus tapias son de tierra pisada y que tienen una altura, de diez metros y un ancho de un metro.


En sus principios, la construcción lucía como los grandes templos de la vieja Grecia y el frontispicio, terminaba en el remate triangular que hoy está debajo del reloj, pero en los primeros años del siglo XIX dos familias importantes de la localidad, los Sevillanos y los Dávilas, regalaron los dineros para la construcción del sófito en donde está el reloj y las torres, cuya construcción fue inaugurada el 22 de noviembre de 1882.

Templo parroquial de Sopetrán.

José Solís Folch de Cardona.
Una circunstancia desafortunada, protagonizada por el virrey Solís Folch de Cardona, acabó con los aborígenes sopetraneros: El 24 de Enero del año 1757 ordenó que llevaran los aborígenes sopetraneros para el resguardo de Buriticá, porque allá producían oro y nosotros solo aportábamos sal y frutas, pero como los de ese resguardo eran antropófagos, se comieron a los nuestros asados; cuando el Virrey se dio cuenta de su error ordenó traerlos nuevamente y solo regresaron los 34 más ancianos, porque su carne no servía para el consumo humano, dada la característica de que la carne humana vieja, no cocina bien.

Los aborígenes guamas fueron llevados al resguardo
de Buriticá a la fuerza.

Los españoles, siempre utilizaron la fuerza bruta en contra de nuestros antepasados, observen cómo eran llevados al igual que criminales, hacia el lugar donde serían sacrificados por los antropófagos.

El resguardo de Buriticá celebraba fiesta, cada que consumían
la carne asada de nuestros aborígenes.

Pero analicemos los acontecimientos que se desenvolvieron en el espacio de los años que tiene el nuevo caserío.
El gobernador de turno, de origen español, Buelta Lorenzana, recibió una queja de un gran terrateniente español que había comprado a la Real Hacienda, los derechos para el cultivo del tabaco, el señor Domingo Antonio Viana, que pedía respeto por su compra, pues los nativos seguían cultivando tabaco clandestinamente y él sentía muy desmejoradas sus finanzas.
El gobernador ordenó arrancar todos los cultivos ilícitos y quemar todas las semillas, para que Viana pudiera enriquecerse. Esto prendió la mecha de 500 familias que vivían de esos menesteres y el 20 de Septiembre de 1781, los parajes de la Nuarque, El Tablazo, El Rodeo, La Miranda, Río Arriba, quebrada Seca, Sacaojal y el pueblo de Sopetrán, reunieran 800 hombres, armados de picas, palas, machetes, cuchillos y todo tipo de armas convencionales, capitaneados, por el liberto Juan de Lastra, se reunieran en la placita de Ell Rodeo y caminaron hacia la población de Sopetrán a reclamar. Cuando las autoridades vieron ese furioso ejército, se plegaron y capitularon, pero cuando los ánimos estaban aplacados y ya no había forma de protestar, fueron apresados uno a uno y luego los fusilaron, para que sirviera de ejemplo a las nuevas generaciones. A esto se le conoce en la Historia, como los comuneros de Sopetrán, que casi ningún historiador menciona.

Observen cómo la historia se escribe sesgada porque los historiadores adjudican a Buriticá el movimiento del 20 de septiembre de 1781, y no fue así, porque pasó en nuestro pueblo.
(Para leer este cuadro concomodidad, cliquee en él, la foto sale del blog, luego cliquee nuevamente sobre la foto. Para regresar al blog cliquee la flecha de regreso en la parte superior izquierda).

La economía de este período histórico, se pudiera centrar en la agricultura con un 60 % de los habitantes; en la ganadería con un 20 %, y las pequeñas industrias, como la fabricación de esteras, sombreros y alfarería, con un 10 %.
En la época de la Independencia, de la República, nosotros jugamos un papel importante, pues uno de los héroes de ella nació en nuestras tierras: Atanasio Girardot.


El hecho histórico, es casi indemostrable, porque su madre tenía problemas para el nacimiento del niño en Santa Fe y por esa razón, su médico de cabecera ordenó el traslado a la ciudad de Medellín, pero dicen las malas lenguas, que pasando el río Cauca, en el Paso Real, la señora se descompuso y tuvo al niño, el cual fue asistido con su madre en la finca Corral Falso, que todavía existe. Recordemos que fue bautizado a los trece días de su nacimiento y esto era imposible en la Colonia, porque a los niños recién nacidos, había que sacarles al demonio, en el mismo momento en que nacían, por medio del Bautismo.

Santa Fe de Antioquia dice que es su hijo, porque sus padres vivían en esa ciudad y allí lo engendraron; Nosotros sostenemos que nació en nuestro territorio; y San Jerónimo argumenta que fueron atendidos en una vieja finca, jurisdicción de su municipio. Claro está que lo peleamos, porque fue un héroe, pues si fuera barranquilla, nadie se lo estaría peleando.

También es bueno hablar de que en el gobierno federal del doctor Mariano Ospina Rodríguez, Sopetrán fue capital de un departamento o cantón, como también se les decía, y tuvo bajo su mando los municipios de: Sabanalarga, Liborina, Olaya, San Jerónimo, Ebéjico y Belmira y es bueno aclarar que de esa fecha, año de 1851, hacia adelante empezamos a figurar como un verdadero polo de desarrollo municipal.


En el año de 1875, la ciudad fue conectada a la línea telegráfica nacional.
En el año de 1913, estrenamos la primera planta de fluido eléctrico.
La educación como tal, funciona desde el año de 1850, cuando don Nepomuceno Villa, en su casa, la actual casa parroquial, preparaba a los jóvenes, para que fueran a cursar sus estudios a la ciudad de Medellín. Y en los inicios del siglo XXI, nos caracterizamos por tener una buena cantidad de establecimientos educativos, a tal punto que se puede afirmar que la cobertura es casi del ciento por ciento. Esto lo hemos logrado, gracias a la mediación de muchos hijos ilustres que tiene la ciudad y que han ocupado cargos públicos muy representativos.
También es bueno aclarar que los colegios de enseñanza secundaria, como la Normal Santa Teresita, el Liceo José María Villa y las concentraciones rurales, como Horizontes, El Rodeo, Montegrande y Santa Bárbara son obras nacidas en el siglo XX y se perfilan como buenos centros de educación departamental.
Incluyo en este espacio los apuntes que tomé de las conversaciones que sostuve, con el historiador don Astor Carvalho Viana.
Hay que recordar que fue el mejor en su rango, para su época.
Resumen histórico
Fundación. Sopetrán fue fundado, el día 22 de febrero de 1616, los primeros asentamientos fueron, en lo que hoy es el corregimiento de Córdoba y en ese momento, tomó el nombre de Viceparroquia de Nuestra Señora del Saladito, de Córdoba, y la primera imagen fue, un cuadro de Nuestra señora del Socorro, que aún existe en un retablo de la época (esta Virgen, es distinta a nuestra Señora del Perpetuo Socorro, pintada por San Lucas).
La fundación del caserío, había sido decretada por don Gaspar de Rodas y ejecutada por el señor Francisco Herrera Campuzano.
Propietarios de las tierras. Las tierras del municipio, pertenecían a María de Quezada, Rodrigo de Carvajal, Bartolomé Sánchez y Diego Rodríguez; más las haciendas Nutabe y Tafetanes, que fueron vendidas cada una por cien pesos oro.
Primeros curas doctrineros. Los sacerdotes que más se interesaron por los moradores de Sopetrán, fueron el padre Rodrigo de Santander, que ejerció el curato hasta el año de 1640; el presbítero Francisco Pérez Holguín, que reemplazó al anterior, y el presbítero Gonzalo Mejía. Estos sacerdotes se preocuparon por mejorar las condiciones humanas de los aborígenes.
Población aborigen. Los indios que los españoles encontraron en estas tierras, pertenecían a la gran nación de los nutabes, otros les dicen caribes, ya que estos habían invadido la región en busca de recursos alimenticios. Las principales familias eran los ebéjicos, los guamas y los peques, cuyo gran cacique según Manuel Uribe Ángel, era Zuburuco, al cual tuvieron que matar los españoles para pacificar la región.
Se dice que a la llegada de los españoles, el número de tribus andinas, era muy reducido, porque los caribes, que eran antropófagos, se los habían comido.
¿Cómo empezó Sopetrán? Según José Manuel Fernández, alcalde territorial de esa época, Sopetrán empezó con el siguiente número de habitantes: «260 blancos, 440 mestizos, 510 indios, 750 mulatos y negros, y 190 esclavos, para un total de 2150 personas».
Según Ignacio Tabares, José Domingo Muñoz, Vicente Vergara y Lorenzo Félix Legarda, el municipio estaba configurado así: La Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, la Viceparroquia del Saladito de Córdoba, cuya patrona es Nuestra Señora del Socorro y no San Roque como erróneamente se cree; y la Viceparroquia de Quebrada Seca de San Nicolás, cuyo patrón es San Nicolás de Bari.
Según datos dignos de todo crédito, Sopetrán se configuró como actualmente lo conocemos, cuando fue cabecera de cantón, en el Gobierno federal, por Ley 15 de mayo de 1851. En esa oportunidad se le agregaron los municipios de: San Jerónimo de Piedecuesta, Ebéjico, Sacaojal, Liborina, Quebrada Seca de San Nicolás, para convertirlo en cabecera de cantón (capital de departamento). Esto fue benéfico para nosotros, pues San Nicolás, nos quedó para siempre, como herencia.
Los edificios eran todos de bahareque y techo de paja.
Las iglesias de San Nicolás y Córdoba, son del tiempo de la Colonia: Córdoba de 1616 y San Nicolás de 1662, en cambio, el templo parroquial fue empezado en 1672 y terminado en noviembre de 1882, ya en plena República.
Población extranjera. Las principales familias extranjeras que se ubicaron en estas tierras fueron los Gavirias, los Blaire, los Tamayos, los Encles, los Pérez, los Vieiras, los Agudelos, los Dávilas, los Sevillanos, los Velásquez, los Aguilares, los Torres, los Villas, los Morenos, los Rodríguez, los Carvallos, Carvalos o Carvalhos y otros que se me escapan.
Fenómeno étnico. Las mezclas de extranjeros con indios en estas tierras, sólo se dieron en algunos lugares del municipio, dada la razón de que los extranjeros, buscaban las partes altas para ubicarse, tratando de mejorar, en el sentido de la salud y de la buena vista. Por esta circunstancia, la raza negra, se conserva casi pura en Córdoba, en El Rodeo, en Guaymaral y en San Nicolás. En la región montañosa, hay elementos de raza blanca pura.
Adjudicación de estancias. En el año de 1639, en vista de que los indios de Sopetrán y de San Jerónimo habían disminuido considerablemente y las tierras estaban desocupadas, el capitán Fernando de Toro y Zapata, se dirigió al gobernador de la Provincia, para que adjudicara esas tierras a los nativos, con el fin de que pudieran hacer sus prácticas agropecuarias y pudieran sostener a sus familias. Fueron comisionados para hacer esta investigación, el capitán Juan Jaramillo de Andrade y el Cura doctrinero, los cuales encontraron correcta la petición y el 5 de agosto del mismo año, adjudicaron las estancias.
Traslado de indios. Como los indios continuaban reduciéndose, el virrey del nuevo reino ordenó reunirlos con los indios de Buriticá y para tal efecto mandó un supervisor con la orden de vender sus tierras y pasar los dineros a la Real Hacienda. Pero don Juan Andrés de Zabala, que era fiscal y protector de los indios, se dirigió al Virrey, explicándole: “Que los nativos de la dos regiones, eran enemigos mortales; que esta determinación era injusta y que juntarlos equivalía a exterminarlos”. A pesar de esto, el 24 de enero de 1757 se efectuó el traslado; pero el 11 de febrero de 1758, el virrey Solís derogó este decreto, ordenó que se les entregaran sus tierras y Sopetrán contó otra vez con ellos. El 22 de mayo de 1758 fueron comisionados Ignacio Franco, José Barón de Chávez, Juan Andrés de Zabala, Javier Morales y Vicente Ponce de León, que eran altos dignatarios del Gobierno, para levantaran las matrículas a los únicos 34 indígenas que quedaban; seguidamente, se les adjudicaron sus resguardos.
Viceparroquia. La capilla de Sopetrán, fue erigida en viceparroquia, por decreto dado el 27 de febrero de 1756, por un acuerdo entre el patronato Real y el Diocesano. Fue nombrado como primer cura el presbítero José Javier Pérez, quién sirvió en el cargo hasta el año de 1770 y fue reemplazado por el presbítero Miguel Jerónimo de Montoya, el cual estuvo hasta 1790.
Municipio. Sopetrán fue creado como partido o municipio, por decreto dado el 31 de diciembre de 1657, por don José Barón de Chávez, que era Gobernador de la provincia de Antioquia.
Indios ilustres. Entre los indios más ilustres están Luís Ortega, que fue protector de los indios; Francisco Amazará que fue gobernador, en el año de 1635; el indio Diego Cisquiarco, que gobernó en 1756, y el indio Basilio que gobernó en 1757. Más tarde fue nombrado gobernador el indio Lorenzo Yotagrí; y Rafael Oquendo, fue nombrado protector de los indios. El paraje llamado Ísima, se debe al nombre del indio Alfonso Ísima que era el dueño de esas tierras.
Valor de las tierras. Cuando las tierras de Sopetrán fueron vendidas, debido al traslado de los indios a Buriticá, la Hacienda Real, recibió $4.350,00.
Autorizado concepto. Según don Manuel Uribe Ángel, Sopetrán no tuvo vida activa sino al final del período de la Independencia, cuando fue nombrado cabecera de Cantón en el Gobierno Federal de la Nueva Granada, por Ley del 15 de mayo de 1851.
Templo de Nuestra Señora. El templo de Nuestra Señora de la Asunción de Sopetrán, es una verdadera joya arquitectónica y conceptos serios de personas relacionadas con la arquitectura, dicen: «Iguales o mejores que éste, habrá dos en la República«
Complemento fotográfico a la historia sopetranera
Una de las grandes reliquias arquitectónicas de Sopetrán es la ermita de San Nicolás, que apareció en el año de 1662.
Veamos algunos detalles de ella:

Aspecto del lateral izquierdo de la ermita.


Perspectiva del frente.


Interior de la ermita. En medio de la simplicidad del estilo, su belleza arquitectónica, es impresionante.
En ella, uno se siente, como si estuviera en el tiempo de la colonia, solo falta un inquisidor, posesionado de su papel; pero, a Dios gracias, ya no existen.


Detalle del altar mayor, estoy apoderado de la palabra, porque trajimos cincuenta personas, en un paseo por los senderos de la Historia.

Puerta principal de la ermita con grabados de arte mudéjar.


Sagrario común tallado en madera.


Sagrario con expositorio para las velaciones con el Santísimo.

Armario incrustado en la pared de la sacristía, para guardar los vasos sagrados. Es importante contar que tiene chapa de forja y todas las seguridades de la época, para que no pudieran ser robados los vasos sagrados.


Esta es la silla de las celebraciones, que en la actualidad las llamamos las sedes.


Esta joya, es el púlpito. Era el lugar desde el cual el Sacerdote hacía sus homilías.


Estas joyas de plata estuvieron ahí, hasta el año de 1992, después desaparecieron.
En su orden están la cruz procesional; la naveta; el incensario y la bolsa, en donde se colocaban los corporales.

Las imágenes que voy a mostrar son de finales del siglo XIX.


Este es San José.


Esta es Santa Bárbara, la que nos libraba de los rayos, pero en una reforma al santoral, Roma, la mando para el cacho de la luna.


Este es San Nicolás de Bari, el Obispo de Oslo, que generó la leyenda del viejo Noel. Recordemos que ahorraba todo el año y en la navidad compraba regalos para los niños pobres.


Nuestra Señora del Carmen, la patrona de los choferes, es una de las advocaciones más antiguas de la Virgen.


Este tazón estaba bien guardado entre los haberes del templo. No pudimos saber para que se usaba.


El antiguo poblado, lucía en esta forma. Esta es la calle principal.


Otro aspecto de la antigua calle. Es bueno contar que en la actualidad, las calles y la plaza, están empedrados.

Entrada a la plaza por el lado Norte.


Puente que atraviesa la quebrada La Sucia, para llegar a San Nicolás.


Quebrada La Sucia, también se le dice quebrada Seca.

Ahora miremos algunos aspectos del corregimiento de Córdoba,
en donde nació la ciudad.


Este fue el templo en donde nació Sopetrán y estuvo en pie hasta el año de 1992.


Lateral occidental de la placita de Córdoba.


Construcción moderna en un lateral de la plaza.


Escuela del caserío.


Nacimiento de agua salada en el salado colonial de Córdoba.

Otros spectos


Puente sobre el río Cauca, construido en el Paso Real en 1962.


Antiguo Palacio de Gobierno, en el mismo lugar de la nueva construcción.


Sopetrán, 29 de mayo del 2011.

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